Los entresijos de Shein, la marca de moda ultrarrápida que compite contra Inditex
- Lucia Allende
- 23 ene 2024
- 5 Min. de lectura
Producción masiva, explotación laboral, contaminación y uso de químicos ilegales: cómo todo por lo que no le debería ir bien es, precisamente, por lo que le va bien
LUCÍA ALLENDE | 22/01/2024
A nivel global, la industria de la moda tiene una repercusión económica muy fuerte, no sólo en el ámbito nacional, sino también en el comercio exterior. El mercado asiático, por supuesto, continúa siendo líder indiscutible en la venta de ropa. En 2022, las ganancias de los países orientales por exportaciones de productos textiles fueron de más de 200 billones de dólares, según datos de la Organización Mundial del Comercio (WTO).
No es de extrañar que una industria tan rica y consolidada se haya convertido en una de las mayores responsables de la contaminación de nuestro planeta. Según la Conferencia de la ONU sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), la industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta por detrás de la petrolera. Produce el 8,1% de las emisiones de CO2 y contamina las aguas de nuestro planeta a través de los residuos tóxicos.
Es cierto que, en el ámbito de la moda, han nacido muchísimas iniciativas en favor de un consumo más responsable. En los últimos años, han nacido marcas con un modelo de producción a partir de materiales reciclados, o empresas textiles bajo la premisa de reducir la cantidad en favor de una mayor calidad en sus productos. Muchos gigantes de la moda han lanzado campañas sostenibles y se ha impulsado de una forma sorprendente la compraventa de artículos de segunda mano, a través de iniciativas online como Vinted o de tiendas físicas como Humana.
Sin embargo, en paralelo a la valorización de la economía circular y a la reutilización de las prendas de ropa, una empresa china supo ver que se estaba abriendo un nuevo nicho de mercado con el encarecimiento de los precios de las marcas convencionales de moda rápida.
Todo iba bien, hasta que apareció
Creada en 2008 por el fundador y CEO Chris Xu, SheInside comenzó siendo una tienda de vestidos de novia, hasta que en 2015 cambió su nombre por Shein y la marca despegó como una de las mayores tiendas de fast fashion del mundo. En poco tiempo, Shein ha desbancado a cientos de marcas de ropa consolidadas en el mercado imponiendo un modelo de moda ultrarrápida y a precios desorbitadamente bajos. Mientras todas las empresas experimentaron durante la pandemia un descenso en sus ingresos, la suerte de Shein circuló en sentido contrario, y fue en 2020 cuando ganó la popularidad que mantiene a día de hoy.
Pero, ¿a qué debe su éxito esta marca de ropa? En primer lugar, Shein cuenta con una estrategia de marketing muy potente. Por una parte, las redes sociales y las colaboraciones con influencers le dieron una proyección enorme entre la generación Z, que es hoy en día la principal consumidora de la marca. Los famosos hauls de Shein, en los que chicas enseñan la ropa que han comprado en la tienda, son uno de los trends que más tiempo llevan en TikTok, en el que las usuarias se graban abriendo los paquetes cada vez que compran ropa por la plataforma. Además, la propia aplicación y la página web está plagada de cupones, ofertas y sorteos irresistibles.
De todo
Preguntando a algunas compradoras de Shein, hemos sabido detectar las dos claves del atractivo principal de la marca, que la hacen imbatible frente a cualquier otra tienda de ropa: la variedad y el precio. “Compro de vez en cuando en Shein porque es muy barato y hay muchas más opciones que en Inditex, por ejemplo. Hay de todo”, dice Laura Meiriño, de 21 años. También Carla Muñoz (21 años) y Paula Jiménez (19 años) son clientas habituales de la tienda porque siempre consiguen lo que buscan. Esta variedad encuentra su explicación en un dato escalofriante, y es que Shein produce 6.000 artículos nuevos cada día a una velocidad desorbitada. Según Greenpeace, la tienda tarda de 3 a 7 días en sacar a la venta un producto nuevo, frente a otras marcas de fast fashion como Zara, que tarda 3 semanas. Estamos hablando de una marca de moda mucho más rápida que cualquier otra marca de moda rápida.

Paquetes de Shein. Fuente: Xataka
En cuanto a los bajos precios, otra de las razones del éxito de Shein, encontramos explicación en la baja calidad de sus productos, a pesar de que las clientas entienden que está completamente justificada. “Para lo que pago, me sirve”, dice Sara Santalices (21 años). Por otra parte, Paula apunta que la calidad “ha ido mejorando con los años”, por lo que siempre suele estar satisfecha con sus compras.
Buenos precios... ¿a qué precio?
Por supuesto, estos precios han desatado la alarma de diversas organizaciones, que han indagado sobre el posible origen de esta moda ultrabarata. Una investigación de Bloomberg aseguró que algunas prendas de Shein habían sido hechas con algodón procedente de Xinjiang, una región acusada por Naciones Unidas de trabajos forzosos a la minoría musulmana uigur. Por otra parte, antiguos trabajadores de la marca aseguraron haber hecho jornadas laborales de 11, 14 e, incluso, 18 horas diarias, en alguna de las 5.000 fábricas que Shein tiene desplegadas por todo Guangdong (China).

Dos mujeres trabajando en la fábrica de Shein. Fuente: Public Eye
Parece que el asunto no se puede poner peor, pero lo cierto es que Shein no sólo atenta contra los derechos humanos, sino que su modelo productivo tiene gravísimas consecuencias para el planeta. El 60% de la ropa de mujer está hecha con poliéster, un material altamente contaminante que implica el uso de microplásticos no biodegradables y que contaminan el agua y la tierra. Otras muchas prendas se confeccionan con otros derivados del petróleo como el nylon, el acrílico o el elastano.
Por encima de la ley
Frente a estos datos tan alarmantes, la ONG Greenpeace elaboró un informe en 2022 en el que analizaba varios productos de Shein, con la conclusión de que varios de ellos contenían niveles de sustancias químicas peligrosas por encima de los índices establecidos por la Unión Europea (reglamento REACH). Dicho de otra forma, está comprobado que la marca china comercializa con prendas de ropa que son ilegales en Europa sin cumplir, además, con la normativa de transparencia por la que la marca debería informar a la población del uso de determinados químicos. Una completa ilegalidad que no sólo pone en riesgo nuestro planeta, con el uso de materiales sumamente contaminantes, sino también nuestra salud.

Está claro que esto debería hacernos reflexionar sobre el impacto que tiene sobre el planeta que compremos ropa de una marca tan cuestionable como Shein, y como en otras muchas de moda rápida. Aún así, rompiendo una lanza a favor de Laura, Carla, Paula, Sara y del resto de personas que compran en esta tienda, es cierto que tampoco podemos cuestionar que las nuevas generaciones recurran a las marcas baratas para tener algo con lo que vestirse o para, simplemente, darse un capricho. A quienes sí podemos exigir un cambio es a nuestros gobiernos y, por supuesto, a las grandes empresas que, como Shein, pisotean la ley. Lo que a nosotros nos queda es comprar con un poquito más de conciencia.
En canto á construción do relato, nada que dicir. Está moi ben traballado e, ademais, as formas gráficas entran a el como forma de enriquecemento. No relativo aos gráficos, seguramente tocaría facer un pouco máis progresiva a escala de cor do mapa coroplético, facilitando así a posibilidade de advertir ata as mínimas variacións que poidan existir entre territorios. No gráfico automatizado de Flourish faltaría adaptar algún dos controis para que o idioma coincida co empregado na peza. Por último, na infografía habería marxe para encher algo máis os espazos dispoñibles, xogando co tamaño dos textos e logrando así un maior atractivo visual. Onde si que hai un moi bo traballo de conxunto é na xestión da cor, que serve como…