Las sombras de las luces de Vigo
- alvarezsanchezmale
- 24 ene 2024
- 10 Min. de lectura
Los efectos medioambientales negativos, la disconformidad de vecinos y el aislamiento de algunos barrios son algunos de los factores que oscurecen la navidad viguesa.

Abel Caballero es el artífice del "fenómeno luces". Imagen: La voz de Galicia
"La mejor Navidad del mundo" está en Vigo, o eso cree Abel Caballero (Ponteareas, 1946). Es octubre en la calle Príncipe y el alcalde saluda a la multitud con el brazo en alto y el dedo índice y corazón alzados. Otro año más en el que las luces de Vigo volverán a llenar páginas de periódicos y a recorrer la red. Victoria, según Caballero. El periodo navideño en Vigo se ha convertido en un atractivo local y nacional para la ciudad, que prevé superar con creces los enormes beneficios económicos de años anteriores.
Vigo aún no supera a grandes urbes como Madrid o Barcelona, y se sitúa muy alejada de la ciudad navideña por excelencia, Nueva York, con la que el extrovertido y populista Caballero no deja de compararse. Pero la realidad es que la Navidad de Vigo ya está en boca de todo el mundo. Una población de trescientos mil habitantes ha conseguido romper la barrera fronteriza de lo local para hacerse un hueco en los grandes periódicos internacionales como The Guardian, The New York Times o La Reppublica.
Abel Caballero es el artífice del fenómeno Vigo, del que no podríamos hablar de no ser por la excelente aplicación de una estrategia política populista basada en un profundo enfoque mediático. Caballero pronto se convirtió en algo más que un dirigente, él mismo forma parte del fenómeno, es la cabeza visible, de la critica y del elogio. Es un personaje que, una vez adquirido ese papel, ha sabido aplicar sus estudios de marketing y turismo para ponerlos al servicio del plan de globalización de la ciudad. Ha establecido una relación de simbiosis con los medios de comunicación, no pueden vivir el uno sin el otro.
El inicio del cambio se remonta hasta el año 2016, con la creación del famoso Dinoseto, situado en la calle Rosalía de Castro, que conlleva a exposiciones de dinosaurios e historias de amor prehistóricas que aúpan a Caballero y a la ciudad hacia altos y fugaces niveles de fama. Vigo era la primera ciudad que convertía un arbusto en un monumento, relegando a otras esculturas como El Sireno a un segundo plano. En su mente, absurda a la vez que exitosa, el momento de gloria que siguió a la creación del Dinoseto era una excusa ideal para intentar algo más complicado todavía.
Caballero identificó un vacío por explotar en el panorama nacional: el del alumbrado navideño. Vigo tendría que convertirse en la ciudad de la Navidad. "A todo el mundo le gusta la Navidad, es más que una festividad, es cultura", repitió hasta la saciedad. En 2018 realizó una toma de contacto positiva y un año más tarde completó la obra. 2019 supuso una explosión, con repercusión a nivel mundial, de luz y propaganda viguesa. Se atrevió a retar a Bill de Blasio, alcalde de Nueva York, poniendo en duda la hegemonía navideña neoyorkina. Y pudo haberse detenido ahí, pero la bola de nieve ya había empezado a deslizarse por la colina, creciendo y creciendo.
"We are going to listen Happy Christmas, de John Lennon, very welcome everybody here, con la música y la voz", él era el fenómeno. Y la extensión de sí mismo, en forma de fenómeno lumínico, se tradujo en beneficios económicos masivos con la llegada de miles de turistas que dejan en Vigo un rastro de enorme valor.
Las atracciones más importantes de la navidad viguesa
Así fue como Vigo se convirtió en la precursora del fenómeno del alumbrado navideño, que en la actualidad se extiende por todas las ciudades del territorio nacional, motivadas por la llamada del ególatra Caballero. Sin embargo, mientras el Ayuntamiento de Vigo busca ampliar el alumbrado para repartir los beneficios, la realidad dista de ser como se pinta y el cansancio se palpa en algunos sectores. Con una visión dirigida hacia el pequeño y mediano comercio, vamos a intentar arrojar luz para esclarecer las sombras, incógnitas y quejas referidas al fenómeno de las luces viguesas.
El fenómeno del alumbrado en la marca Vigo
La cafetería Luces de Bohemia, en la calle Colón, es una de las más populares de la zona céntrica de Vigo. En su interior nos recibe Antonio González que, ataviado como de costumbre con una camisa blanca y unos pantalones de traje negros, dirige este negocio junta a su hermana Carmen. A pesar del ir y venir de personas y del obvio ajetreo, se presta a responder a nuestras preguntas de forma acogedora y amistosa. Luces de Bohemia cumple 34 años y es el referente del chocolate con churros en la ciudad olívica, pero para Antonio hay un momento que marca un antes y un después en la vida del local. "Las luces de Navidad, sin duda", afirma desde una de las esquinas del gran salón blanco y rodeado de cristales que se utiliza como cafetería.
Ante nuestra incredulidad nos reitera que, en su local "las luces de Navidad de la ciudad tiene un impacto de un trescientos por cien. No un cien o un doscientos por cien, trescientos. Viene gente de toda España, vienen excursiones desde Valencia, Sevilla, Málaga. Es un éxito total."
“La gente ve que he transformado Vigo, y no sólo porque me haya encargado de que celebremos la Navidad como la gran fiesta que debe ser siempre”
Desde que asumiera el cargo, el alcalde Abel Caballero ha dirigido todos sus esfuerzos hacia la creación de lo que a él le gusta llamar la "marca Vigo". La marca Vigo como punto final del proceso que se puso en marcha con el alumbrado y que se extendió con las diferentes actividades que han conseguido que la ciudad pueda mantener el vestido navideño puesto durante casi dos meses y medio. Antonio González resumía a la perfección el mensaje: "el alumbrado busca tener un impacto nacional, no solo local, cualquiera persona que ves en algún lugar de España dice 'tengo que ir a Vigo a ver las luces". Un proceso que ha conseguido atraer de forma regular a enormes cantidades de gente que consume, visita y utiliza los servicios de los que dispone la ciudad. Según fuentes del departamento de comercio vigués, la ciudad olívica ha experimentado un aumento de los beneficios económicos en el periodo navideño de entre un 50 y un 60 por ciento. Cifras de escándalo si se compara con el aumento, que no llegaba al 20 por ciento, en los años previos a la implantación masiva del alumbrado público y que nos hablan de una ingente afluencia de turistas.
El cambio ha tenido consecuencias palpables ya en el corto plazo, como que en el periodo navideño se registraran cuotas de alojamiento del cien por cien en momentos concretos, según nos afirman desde la oficina de Turismo de Vigo. A ese lleno total momentáneo se le sumaron la entrada en la ciudad de 250.000 vehículos más si se compara con el periodo anterior, la ocupación al cien por cien de los trenes durante los fines de semana o un aumento del 25% en el uso del transporte de la ría.
Estos datos positivos nos llevan a preguntar en un sector específico del comercio, el de los souvenirs, clave para el análisis sociológico del turismo y de los gustos de las personas que llegan a Vigo en Navidad.

En la Praza da Pedra nos esperaba Loli Casal, dueña de una tienda de regalos y souvenirs típicos de la ciudad y de la comunidad gallega. De pie en el centro de su pequeño establecimiento, Loli nos afirma que "con lo del alumbrado llegan muchas excursiones de Asturias, Burgos, Zamora e incluso Portugal, y no solo gente mayor". Es un turismo específico, y sus demandas también lo son. "No compran generalidades, me acuerdo de un día que le ofrecí a una chica una taza con un dibujo de la calle Príncipe, pero como no había nada que hiciese referencia a Vigo, ni el nombre de la calle ni nada, no se la quiso llevar", nos contesta Loli entre risas.
Entre los propietarios de tiendas y locales de la zona céntrica existe consenso alrededor de los "claros beneficios" que aporta la parafernalia del alumbrado. "Una vez que se acababa el puente de noviembre esto se quedaba muerto hasta Semana Santa, ahora no puedes decir que sean meses flojos, más bien todo lo contrario", afirma Loli mientras devuelve a su lugar en el mostrador a la taza que nadie se quiso llevar.
"Nadie quiere comprar algo que no hace referencia a Vigo o a las luces"
"La afluencia es masiva, el cambio con respecto a los años en los que no había alumbrado es notorio. Gente del extrarradio, de Tui, Redondela, O Porriño..., que a lo mejor en otros tramos del año, o en otras Navidades, ni siquiera se plantearían venir a Vigo, ahora tienen una excusa", aclara Beatriz Carballido, gerente de la Federación de Hostelería de Pontevedra (FEPROHOS). Pero a otros concellos la pérdida de potenciales consumidores no les interesa. "Con lo de las luces, la gente se desplaza incluso entre semana a Vigo. Y muchos consumen y otros no, imagínate de los miles que llegan, el porcentaje de los que consumen es alto."

Imagen: Metropolitano.gal.
Deslocalizar para igualar
Se ha criticado con saña el gasto que hace el Concello de Vigo con el alumbrado, pero Antonio, dueño de Luces de Bohemia, se postula en favor del mismo. Sin embargo, asume que hay lugares en los que la repercusión económica y de afluencia generada por el alumbrado es difícilmente apreciable. "La diferencia es muchísima, en el centro estamos en la boca del lobo, en otros sitios ya no hay lobo, todas las excursiones vienen aquí y nos beneficiamos. En verano por ejemplo se benefician los de la playa. Cada uno está donde tiene que estar. Pero el impacto de la luces lo ha cambiado todo."
Susana nos atiende un viernes por la tarde en Coia, escondida detrás de la barra del Deleni, su bar. En la terraza solo hay un chico de mediana edad que espera por su comida, es el único cliente. El interior del Deleni, vacío. "No, si en esta zona no ponen luces, aquí la parafernalia del centro no nos influye", afirma. La opinión de Susana se contrapone a la de los hosteleros y comerciantes del centro neurálgico de la ciudad. No cree que la colocación y mantenimiento de casi 11 millones de luces compense, "es como un cohete en el aire, explota, pum, pim y dura tres segundos, deberían invertir el dinero en otras cosas, en guarderías, hospitales...". Así es la realidad en los barrios periféricos de la ciudad, ajenos al ajetreo de calles como Príncipe o de lugares como la Alameda.
Para el periodo navideño de este año, el ayuntamiento de la ciudad pretende que el extrarradio comience a ser un eslabón más en la cadena de montaje de la marca Vigo. Se expandirán las luces y se desmasificará el centro para deslocalizar a los visitantes y que su rastro, en forma de consumo, se extienda por toda la ciudad. Así se pretende que los que habitan en la periferia de la ciudad puedan disfrutar, y a la vez beneficiarse, del pastel que son las luces y del que hasta ahora no habían sido partícipes.
"Otra cosa es el que venga de fuera, que se va a ir a la zona más céntrica por una cuestión de inercia", nos comenta, de forma telefónica, Beatriz Carballido, de la Federación de Hostelería de Pontevedra. "Si tú vas a atraer a muchas personas, tienes que deslocalizarte. Es decir, tener eventos por toda la ciudad, no solo en unas pocas zonas". A esta deslocalización ayudará el ya estrenado centro comercial de Vialia. Conectado a la estación de tren de Urzáiz, pretender ser uno de los alicientes más importantes a la hora de atraer turistas a la ciudad, no sólo en el período navideño. Cuenta con tiendas físicas de multinacionales, cuyas ofertas y servicios se postulan como un rival imbatible para el pequeño y mediano comercio y para la hostelería. ¿Existe la posibilidad de que Vialia se convierta en una amenaza real para los propietarios de a pie? "Está por ver, pero yo creo que a largo plazo sí va a tener un efecto negativo, porque la gente tiene de todo allí. Y sólo acudirán a nosotros si necesitan algo muy particular", la opinión de Antonio Suárez, dueño de una tienda de artesanía y manufactura en la Rúa dos Cesteiros, contrasta con la de Beatriz, gerente de la FEPROHOS, que no cree que vaya a ser un impedimento para el comercio del centro porque el consumidor que se queda en Vialia es "un perfil diferente, más joven, que va directamente al centro comercial."


Comparación entre dos barrios de Vigo. Imagen: Ayuntamiento de Vigo
El futuro en el aire
En el contrato público firmado con Iluminaciones Ximénez, la empresa encargada del alumbrado, se estableció que el coste total de cesión de los elementos decorativos, así como el régimen de instalación y mantenimiento durante los periodos 2018/19, 2019/200 y 2020/21 sería de 2.474.169'75 euros. Según datos del INE cada ciudadano contribuirá en 8€ en la decoración de la navidad. Un gasto total enorme, justificado para algunos e irresponsable para otros.
"Las luces no tienen futuro, dentro de 10 años la gente se aburrirá y ya nadie vendrá a verlas. Además, no se pueden hacer más cosas", nos comenta Luisa, dueña del hostal R4, que se prepara para la llegada de numerosos peregrinos con la excusa del puente de Todos los Santos. "Es un show con objetivos políticos, la preocupación por el consumo de las luces no existe."

Con las piernas entrecruzadas, casi en posición de defensa personal, y con una taza de café vacía sobre la mesa, Luisa nos confiesa que, a pesar del beneficio que le reporta, es un "sinsentido" toda la propaganda que se hace y no entiende cómo "nadie le dice nada al señor alcalde". Lo que Luisa desconoce es que, ya en 2019, fue The New York Times el primero en intentar desenmascarar el consumo desencontrolado que se hace en la ciudad de Vigo con motivo del alumbrado.
"En un momento en el que los ecologistas reclaman una reducción de la contaminación lumínica y del consumo de energía, el señor Caballero gasta un millón de euros para decorar Vigo con diez millones de luces. Parece una contradicción absurda que España celebre (en 2019) una cumbre sobre el cambio climático cuando Vigo compite con las capitales de varios países por ser quien enciende más luces de Navidad", publica el periódico neoyorkino.
Durante los días que estuvieron en funcionamiento las luces navideñas, el consumo fue de 2.400 megavatios por hora, un total de 600 toneladas de CO2 generadas. Las luces "LED y energéticamente eficientes" gastan mucho menos en dos meses que un campo de fútbol de tamaño medio durante el mes de enero, según Caballero.
“Cuando llegué a la alcaldía, Vigo todavía utilizaba unas luces de vapor de sodio que consumían mucha más energía. Ahora la única queja que escucho es de gente descontenta porque no puse luces bonitas en su propia calle.”
"No creo que sea pasajero, yo no lo creo. Estas fechas no se pasan por alto, es más, creo que el objetivo es convertir Vigo en un destino navideño", afirma Elisa de Agüero, trabajadora de Vaidhé, otra de las muchas tiendas de productos artesanales que se pueden encontrar por el casco viejo de la ciudad.

Elisa, trabajadora de Vaidhé. Imagen: Malena Álvarez
A pesar de que la opinión general sea positiva alrededor del mantenimiento de Vigo, en el largo plazo, como destino vacacional navideño, tanto a Abel Caballero como al Ayuntamiento de Vigo les quedan muchas batallas por librar para llegar a convencer a conocidos y extraños de la viabilidad de las luces. Tanto en el plano medioambiental como en el turístico y económico.
No relativo á elaboración da peza xornalística pouco que dicir, pois está ben abordada. En canto aos gráficos, optas por unha escala de cor arriscada, iso si, xa que o vermello toma moita relevancia, algo un pouco perigoso especialmente para os iconos do mapa. Nese sentido, sería máis recomendable apagar un chisco ese vermello, para que funcionase mellor. En segundo lugar, tocaría facer revisión do formato de presentación das cifras, xa que temos bastante variedade ao longo do texto e dos propios gráficos. Aquí tocaría outorgarlle unidade a todos os proxectos para non crear confusión na audiencia.