La vida en diálisis
- martarb10
- 22 ene 2024
- 4 Min. de lectura
Actualizado: 25 ene 2024
Si te fallan tus riñones, puedes vivir gracias a una máquina. Así es la diálisis, un salvavidas para aquellos a los que les ha dejado de funcionar sus riñones. Un proceso de muchas horas, difícil y agotador, pero con el que le puedes dar una oportunidad más a la vida, y, simplemente, vivir.

Existen dos tipos de diálisis, la diálisis peritoneal, dónde las sustancias de desecho que no pueden ser eliminadas por el riñón, son transferidas desde la sangre a un líquido que se ha introducido en el interior de la cavidad abdominal. El líquido, ya con las sustancias tóxicas, es posteriormente extraído del abdomen y desechado, por lo que no requiere manipular la sangre.
El líquido de diálisis se introduce dentro de la cavidad abdominal (en el peritoneo) a través de un tubo de plástico (catéter) colocado previamente en una intervención quirúrgica. Este líquido intercambia con la sangre diversas sustancias purificándola. Los intercambios de la diálisis peritoneal se pueden realizan en cualquier sitio, así, el paciente puede hacer sus actividades con normalidad mientras tiene el líquido de diálisis en el interior de su peritoneo.
Otro método de diálisis es la llamada hemodiálisis, en este caso, los pacientes deben acudir a un Centro de Diálisis donde, a través de una máquina se realiza el proceso artificial por el cual se extraen los productos de desecho y el exceso de agua del organismo, y pasa ya la sangre filtrada al organismo.

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) es considerada como una epidemia silenciosa, pues afecta ya a cerca de siete millones de españoles, esto se debe a que es complicado reconocer los síntomas al inicio, según informa la doctora de nefrología María del Carmen de Gracia.
José Luis Bejarano es uno de tantos que sufre esta enfermedad, pues, con 57 años le diagnosticaron que sus riñones no funcionaban y a la semana tuvo que entrar en diálisis. Pero para él no era un problema, pues lo considera “un salvavidas, gracias a dios tenemos esto, que antes no lo había”, admitía Luis.
Gracias a empezar tan pronto, consiguió, tras nueve meses dializándose, un trasplante de riñón, del cual le dieron una esperanza de vida de cinco años, lo que no sabía Luis era que estaría 20 años con él. Ahora, con 80 años, lo ha perdido y vuelve al inicio, vuelve a la hemodiálisis: “tengo que ir tres días, cuatro horas diariamente, los lunes, miércoles y viernes por la noche”.
La vuelta a diálisis tras el trasplante renal en España es del 2.9%, mientras que el resto continúa en diálisis a la espera de un trasplante, el cual es se hace largo y extenso, pues, encontrar un trasplante de riñón que tu cuerpo acepte no es tan fácil y son muchas las personas que continúan esperando que llegue ese momento tan ansiado.
El número total de casos de la ERC ha crecido casi un 30% en los últimos diez años en sus fases más avanzadas, pasando de 1054 pacientes por millón de población (pmp) en 2011, a 1363 pmp, según los últimos datos disponibles referentes al año 2020. De los cerca de 7 millones de pacientes afectados en nuestro país, más de 64.600 están en Tratamiento Renal Sustitutivo (TRS), es decir, requieren tratamiento de diálisis o trasplante, siendo las personas mayores y las diabéticas los segmentos de población con mayor prevalencia de ERC.
Son muchas las personas que tienen que pasar por este proceso a esperas de ese trasplante, y para ello existen los Centro de Diálisis, especializados en sus pacientes y ayudando y tratando de mejorar ese proceso. En Sevilla, el Centro de Diálisis donde acude Luis, realizan el procedimiento habitual, primero, pasan de uno en uno por una pasarela donde controlan el peso con el que entran, más tarde se les toma la temperatura y echan gel hidroalcohólico, normas que se rigen tras la pandemia y aún continúan vigentes, como la mascarilla.
Los auxiliares de clínica son muy importantes, pues están ahí para cualquier necesidad del paciente, para acomodarlos o si resulta haber algún problema de punción. Una vez los pacientes estén conectados a la máquina, ellas intentan hacerles más amenas las cuatro horas que deberán pasar ahí, mediante bromas o anécdotas que contar.
Aún así la importancia debe residir en la comodidad del paciente, y en estar preparados por si alguno de ellos empeora o se hipotensa, la rapidez y el estar atentos es vital, pues su función en esos momentos será llamar a una ambulancia y proceder a un traslado.
Para Luis son muy importantes, y también entiende que los pacientes deben aportar y a ayudarse entre ellos "procuramos siempre que haya enfermeros hacernos bromas y se nos hace el tiempo ameno, además tenemos televisión y el móvil", pues en su gran bolsa de diálisis lleva lo indispensable para pasar cuatro horas enchufado a una máquina, un cojín, una manta, unos guantes, una almohadilla para la cabeza y por supuesto su trípode para el móvil con el que se entretiene en ese tiempo.
El Congreso Nacional de la Sociedad Española de Nefrología (SEN) busca sensibilizar a la sociedad española sobre la importancia y repercusión que tiene la ERC, y reclamar la necesidad de desarrollar estrategias y actuaciones de prevención y detección precoz para frenar el avance de una patología que además tiene como particularidad un infradiagnóstico que está por encima del 40%.
Luis tiene claro que la diálisis es su bote salvavidas: “es lo que nos da la vida, si no hubiese diálisis yo ya que tengo 80 años, he conocido a personas que tuvieron esto y como no existía esto pues fallecieron”, dice. Y hay que darles las gracias por tener esa mentalidad, de seguir hacia adelante, de no bajar la cabeza. Los pacientes en diálisis son unos héroes, que luchan horas y horas por seguir adelante, incluso cuando todo está en su contra.

El relato elaborado está bien trabajado y es pertinente. Además, los contenidos visuales integrados en este funcionan correctamente en la estructura planteada. Como puntos para la mejora señalaría, en especial, uno. Se trata de la gestión del color. Aunque te mueves en los azules a lo largo de todo el proyecto, nos falta ajustarlos de forma que no se vean muy diferentes. Por ejemplo, entre el mapa y el gráfico se notan muchas diferencias. Aquí lo fácil hubiera sido apostar por el color azul del gráfico como punto más intenso de la escala de color en el mapa. Con eso ya estaría solucionado y, para eso, tenemos todas esas herramientas que hemos ido revisando a lo largo del curso.
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