La expansión del eucalipto en Galicia: ¿blanco, negro o gris?
- gabrirdiaz
- 26 ene 2024
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Desde el gran beneficio económico que supone tener un monte de eucaliptos, hasta la contaminación que trae consigo y la pérdida de biodiversidad y especies. Estas son las dos caras de la moneda de la “eucaliptización” en Galicia, que ha sido objeto de debate durante años.
Gabriela Rodríguez Díaz
El eucalipto siempre ha sido un tema relevante en Galicia. Desde hace años, en la comunidad se vive un éxodo rural importante que ha provocado en numerosas ocasiones el abandono de los bosques.
El descuido de los montes que se llenan de maleza y son propensos a incendiarse y propagar el fuego. Sin embargo, muchos han visto en las tierras abandonadas un buen método de ganar dinero plantando eucaliptos.
Esta especie no requiere mucho trabajo ni suelos específicos, genera ingresos rápidos y sencillos al sector público y principalmente a particulares, y su madera tiene un alto valor en Galicia, donde empresas como Finsa o Ence viven principalmente del eucalipto.
El problema viene cuando al analizar el paisaje vemos que nos estamos quedando sin árboles autóctonos, que hay eucaliptos por todas partes y que las promesas de la Xunta para promover la biodiversidad distan mucho de los planes forestales que lleva a cabo.
El eucalipto, un género de árboles con más de 700 especies distintas, es exclusivo de Australia. Pero uno de los lugares del mundo donde más superficie ocupa, fuera de su área natural, es España, más concretamente en Galicia, donde la Xunta admitió el pasado septiembre que ocupaba ya 409.000 hectáreas, casi un tercio del total de la Península Ibérica.
A ello han contribuido una serie de circunstancias económicas, sociales, ambientales y de ordenación de montes que tiene que ver con las políticas públicas y forestales iniciadas desde mediados del siglo XX.
Normativas vigentes y proyectos en marcha
Según el informe El eucalipto en Galicia: Aspectos ambientales y socioeconómicos relevantes, elaborado por la Confederación de Organizaciones de Selvicultores de España, y facilitado por la responsable de Comunicación del Clúster da Madeira e o Deseño de Galicia, el eucalipto es una especie forestal cuyo cultivo está regulado en la comunidad desde hace mucho tiempo.

Hay dos normativas principales sobre su cultivo. En primer lugar, la Ley 7/2012 de Montes de Galicia, de carácter autonómico, que prohíbe las plantaciones de eucalipto en tierras agropecuarias y en terrenos forestales ocupados por frondosas caducifolias e impide de facto los cambios de uso de terrenos agropecuarios a forestales. También obliga a contar con un plan de gestión o un proyecto de ordenación para cualquier plantación forestal cuya superficie en coto redondo sea mayor de 25 ha, o un documento simple de gestión si dicha superficie está entre 15 y 25 ha.
En segundo lugar, el Plan Director de la Red Natura 2000 de Galicia, aprobado en el año 2014, que prohíbe las nuevas plantaciones de eucalipto en las superficies que estén situadas dentro de la Red Natura 2000, que se extiende por 450.000 ha de territorio gallego.
A estas normativas se sumó en 2021 la propuesta que la Xunta presentó a finales de febrero el plan de diversificación del monte gallego con horizonte 2040, ratificando que se procederá a la suspensión temporal de la plantación de eucalipto en la comunidad en las superficies en las que no se haya plantado hasta el momento de la medida.
Teniendo en cuenta esto, a primera vista parece ser que hay suficiente legislación sobre el eucalipto. No obstante, ¿Se está cumpliendo?
“Se continúan haciendo plantaciones no autorizadas ante la pasividad de la Xunta de Galicia”
Hace dos años la multinacional portuguesa Altri señaló Palas de Rei como localización ideal para construir un complejo industrial, cuyo objetivo sería la fabricación de lyocell, una fibra textil que se obtiene a partir de una pasta de madera de eucalipto. Un proyecto que, para su producción, requería grandes cantidades de materia prima y agua.
Desde colectivos como Adega, denunciaron que se encuentra en la zona de ampliación de la Red Natura 2000, con especies muy sensibles, e incluso advirtieron en un manifiesto del posible impacto ambiental de la fábrica.
Así mismo, otros expertos en la materia se posicionaron en contra. En el momento del anuncio, Serafín González, investigador del CSIC y presidente de la Sociedad Gallega de Historia Natural (SGHN), insistió en que para llevar a cabo el proyecto habría que: modificar el Plan General de Ordenación Municipal y hacer una evaluación ambiental estratégica de ese cambio, con un permiso aprobado por la Xunta. Y es por burocracia como esta, entre otras, que el proyecto sigue en una especie de stand-by.
El investigador también afirma que actualmente se continúan haciendo plantaciones no autorizadas “ante la pasividad de la Xunta de Galicia”, y que lo que se debería de hacer es “obligar a quien hizo plantaciones ilegales a que las retire”.

En cuanto a propuestas legales, Serafín González propone que deberían eliminarse todos los eucaliptos que hay en zonas de dominio público, además de dar facilidades a los propietarios e incentivar el cambio de especie para retirar los eucaliptos de todos los parques naturales y Espacios de Red Natura 200 de Galicia.
¿Especie invasora o cultivo de subsistencia?
La Ley 42/2007 y el Real Decreto 630/2013 definen como “especie exótica invasora” la “especie exótica que se introduce o establece en un ecosistema o hábitat natural o seminatural, y que es un agente de cambio y amenaza para la diversidad biológica nativa, ya sea por su comportamiento invasor, o por el riesgo de contaminación genética”.
Asimismo, el Reglamento UE nº 1143/2014 establece que “especie exótica invasora” es “una especie exótica de la cual su introducción o propagación haya demostrado ser una amenaza o tener efectos adversos sobre la biodiversidad y los servicios asociados de los ecosistemas”.
En un artículo de la revista Recursos Rurais (2019) nº 15, el SGHN expone que, teniendo en cuenta la magnitud de la superficie actual ocupada por los eucaliptos, su amplia dispersión por las tres provincias costeras, la elevadísima incidencia de los fuegos forestales y la extensa red de carreteras (casi 50.000 km), en Galicia se dan las condiciones perfectas para que los eucaliptos muestren toda su capacidad invasora.
Considera, por tanto, que los eucaliptos se deben incluir en el Catálogo español de especies exóticas invasoras y que las administraciones deben iniciar las actuaciones para su control y posterior erradicación.

A este respecto, Manuel Marey, catedrático del Área de Proyectos de Ingeniería de la Universidad de Santiago de Compostela, explica que en los años 2000 se cerraron en masa explotaciones ganaderas que se empezaron a convertir en selvas forestales, por lo que la gente tomó la decisión de plantarlas. “Eso es lo que hizo cambiar por completo la realidad gallega, lo que justifica la presencia de eucalipto en los montes. La gente los planta para sacarle provecho a la tierra”.
Así mismo, el Vicepresidente de la Asociación Forestal de Galicia (AFG), Juan Ramón Gallástegui Otero, afirma: “No está invadiendo, si se expande por Galicia es porque los seres humanos lo vamos plantando”.
Algo que también se expone en el artículo de COSE, que indica que su interés productivo para el propietario forestal no se puede confundir con un supuesto carácter invasivo de ninguna de las especies cultivadas de eucalipto.
¿Son los eucaliptos el principal causante de la proliferación de incendios?
Los incendios forestales se han atribuido en gran medida en los últimos años a los eucaliptos. ¿Pero qué dicen los datos y los expertos?
El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, actualmente responsable estatal de la actividad forestal, en Galicia, concluye que durante el periodo 2000 a 2013, la incidencia media de incendios forestales sobre eucaliptales ha sido del orden del 7,8 %.
Según datos aportados por Manuel Marey en la revista Recursos Naturais, en las 200 parroquias de Galicia que tienen más del 50% de su superficie total cubierta de eucalipto la media de incendios en los últimos 10 años publicados es de 2,59 por parroquia. En un total de 58 de las 200 parroquias no se produjo ningún incendio forestal en los últimos 10 años.
A lo que Gallástegui afirma: “No hay una relación directa entre incendios y eucaliptos. El monte que arde es el monte abandonado. El monte que no se gestiona es el que tiene muchas probabilidades de arder, o más bien de ser quemado.”

En el otro extremo, la SGHN, mediante la recopilación de datos del comportamiento del fuego en un escenario “intermedio”, concluye que en los bosques de caducifolias autóctonas los fuegos se propagaron más despacio y son más fáciles de apagar. “Los eucaliptos no arden por sí solos, pero cuando hay un incendio son mucho más difíciles de apagar”, expone Serafín González.

Pilar González Vilela, técnico forestal en Os Ancares, pone el foco en que son plantaciones monoespecíficas. “Si tenemos diversidad de especies, al fuego se lo pones más difícil. Nuestras frondosas autóctonas, que normalmente tienen un grado más alto de humedad, están más adaptadas a ese tipo de suelo, pueden hacer también de cortafuegos verdes. Ahí es más difícil que penetre”, explica.
El debate entre intereses económicos y medioambiente se mantiene
¿Debe primar la creación de empleos y el desarrollo económico de los propietarios y empresas forestales sobre la destrucción medioambiental que ocasiona?
Serafín González indica que los supuestos puestos de trabajo que se crearán con proyectos como el de Altri no compensan los daños y los efectos secundarios. Expone que algo en lo que coinciden la mayoría de los vocales de las universidades y del Observatorio Gallego de la Biodiversidad es que “una de las mayores amenazas para Galicia, si no la mayor, es la eucaliptización”.
En cuanto a la biodiversidad, en montes de eucalipto abiertos o vegetando de forma asilvestrada, la diversidad florística del sotobosque es mayor, entrando incluso especies arbóreas autóctonas como el roble, el castaño o el abedul. En general, la biodiversidad animal en los eucaliptales es significativamente menor que la propia de las formaciones naturales, habiendo pocos animales en Galicia, como el corzo o las vacas, que puedan obtener alimento de las hojas del eucalipto.
Si bien es cierto que desde el punto de vista del uso del agua el eucalipto es una especie muy plástica y se adapta a la situación, por lo que es muy indicado para la producción de biomasa con la mayor eficiencia si el recurso hídrico es limitado. Y atendiendo a su papel como generador de productos que demanda la sociedad, el eucalipto consume mucha menos agua (300 l/kg) que los cultivos agrícolas: patata (2.000 l/kg), maíz (1.000 l/kg), caña de azúcar (500 l/kg).
Por otro lado, Marey afirma que “las opiniones de determinadas personas basadas en determinados criterios subjetivos, respaldados por unos valores medioambientales, están muy bien, pero se contradicen con la posibilidad de poner actividad que genere empleo, que genere riqueza, que aproveche los recursos naturales”.
“Una inyección económica procedente de la madera supone una importante ganancia de calidad de vida para familias con rentas bajas”.
En el año 2018, más de 35.000 propietarios forestales gallegos, particulares y comunidades de montes vecinales, facturaron 205.000.000 euros por ventas de eucalipto, cantidad que se corresponde a unas cortas anuales de madera de 5,9 millones de m3. Este cultivo se lleva haciendo desde hace muchos años sin ningún tipo de ayuda o subvención de la Administración, que, por su parte, tampoco planta.
Marey insiste en que hay que conocer a los propietarios forestales, a las familias con rentas bajas “en donde una inyección económica procedente de la madera supone una importante ganancia de calidad de vida”.
Algo en lo que está de acuerdo Pilar González, que entiende la dificultad que supone para algunas personas que llevan toda su vida plantando eucaliptos que no lo hagan, cuando su turno de aprovechamiento forestal es a corto plazo: “De 8 a 10 años en la zona de la Mariña y de 15 a 20 en la zona de la montaña. Para las especies de pinos nos tenemos que ir a 20-25 para arriba, y frondosas a más de 60”, explica.

En calidad de propietario, sobre el caso de Altri Juan Ramón afirma lo siguiente: “Para mí es una buena noticia el que aparezca una empresa que quiere mi materia prima, los eucaliptos que yo le venda, me parece un destino mejor, más noble, que otros que había para el eucaliptus como por ejemplo la celulosa.”
El futuro del eucalipto en Galicia
A pesar de las distintas opiniones sobre este tema, y los numerosos datos expuestos, algo en lo que casi todos los expertos y personas relacionadas con el mundo forestal parecen llegar a un acuerdo es que Galicia no debe ser solo eucalipto.
Manuel Marey, en Recursos Naturais, expone la necesidad de plantear alternativas al eucalipto para determinadas zonas en las que actualmente tiene rebasado los límites de la sostenibilidad, yendo más allá de su prohibición, y ahondando en propuestas creativas que vayan de la mano de los principios que rigen la gestión forestal sostenible, la certificación forestal o los fundamentos de la Política Agraria Común (PAC).
“Galicia no se puede estructurar en base al eucalipto. Tiene que ser ganadería, agricultura y forestal, y en el forestal un equilibrio entre pino y eucalipto. El desafío para Galicia está en ser una zona de producción agrícola. Y en el mundo forestal el desafío está en tener una genética buena de pino, si no la tenemos el eucalipto acabará por comerse todo. El desafío está en que seamos capaces de aprovechar lo bueno, en que en este país se produzcan cosas o no”.
Algo en lo que está de acuerdo Juan Ramón Gallástegui, que aboga por un territorio equilibrado entre monte productivo y monte más conservador, que avance en las tres patas de la sostenibilidad, es decir: ecológica, ser compatible con el mantenimiento del medioambiente adecuado; económica, ser capaz de generar recursos para poder hacer actuaciones en el monte; y social, apoyar a la población que vive o se interesa por el rural. “Apostar todo a una sola especie, no solo sería ecológicamente empobrecedor e inviable, sino también económicamente no sería lo más conveniente”, afirma.
Por su parte, Serafín González se muestra algo más pesimista. “A no ser que el nuevo gobierno de la Xunta de Galicia dé un cambio radical a la política ambiental, la situación continuará empeorando de manera acelerada”, denuncia.
En definitiva, parece que la tendencia a expandir el eucalipto seguirá un rumbo incierto. Pero, en cualquier caso, en un debate tan importante para la sociedad y el medioambiente como es este, nunca hay solo blanco o solo negro, como nos quieren hacer ver. A veces hay una gran escala de grises de por medio.
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