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Ingenierías: las carreras con menor participación femenina

A pesar de la creciente demanda por parte de las empresas de profesionales de las tecnologías, cada vez hay menos mujeres que deciden estudiar ingeniería


Lola Martín Alonso, Andrea Gómez y Eugenia Nieto son tres ingenieras aeroespaciales investigadoras del Instituto IMDEA Materiales de Madrid

Autoría: Andrew Johnston


A lo largo de la historia las carreras consideradas “de ciencias” han estado asociadas al público masculino. Desde que las mujeres empezaron a ir a las universidades, tan solo una ínfima parte de ellas optaba por hacer carreras de STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas), mientras que el resto elegía grados relacionados con el arte, las letras o el cuidado de los niños. Si bien los tiempos han cambiado, y ahora hay un gran número de mujeres en el campo de las ciencias de la salud y de las ciencias, la diferencia sigue siendo muy acusada en lo que respecta a las ingenierías.


Con la rápida evolución tecnológica y el auge de la inteligencia artificial, la demanda de perfiles de ingeniería por parte de las empresas ha experimentado un notable aumento, reflejado en las altas tasas de empleo en estas carreras. De hecho, en numerosas ocasiones, los estudiantes ni siquiera tienen que finalizar sus estudios para conseguir trabajo. Este fenómeno refleja la necesidad urgente de profesionales cualificados capaces de abordar desafíos tecnológicos complejos y aprovechar las oportunidades que ofrece la revolución digital.



Sin embargo, aunque son las carreras con mayor tasa de empleo, las jóvenes españolas optan, en gran medida, por dirigir sus estudios hacia otras disciplinas. Estos son tres de los factores que afecta a que el número de mujeres ingenieras sea muy inferior al de los hombres:


Estereotipos de género


A la hora de decidir estudiar una carrera u otra hay una serie de factores sociales que afectan a la decisión final. Los estereotipos de género son un conjunto de ideas instauradas en nuestra sociedad acerca de cómo se espera que se comporten tanto hombres como mujeres. Mientras a menudo se piensa que las mujeres tienen menos habilidades matemáticas, son frágiles y tienen falta de liderazgo; los hombres son percibidos como personas con habilidades innatas relacionadas con las matemáticas y la ciencia, fortaleza física y mental y gran capacidad para dirigir.


Influencia del profesorado y presión social


En relación con el apartado anterior, se observa con frecuencia que el profesorado ‘aconseja’ a las alumnas que dirijan sus estudios hacia áreas no relacionadas con STEM. De manera inconsciente, tanto profesoras como profesores han interiorizado una serie de estereotipos y roles en los que se basan para orientar a las niñas en su futuro laboral. Esta presión no solo se limita al ámbito académico, sino que también se extiende al entorno social, pues compañeros y compañeras alimentan los prejuicios con ‘chistes’, ‘bromas’ y discriminaciones sutiles por cuestión de género incluso durante la etapa universitaria.


Falta de modelos a seguir


Desde la etapa escolar, las niñas se enfrentan a la falta de referentes femeninos en la ciencia, y los que hay, a menudo no reciben el reconocimiento que merecen. A lo largo de la historia, hay numerosas mujeres científicas que han realizado grandes aportaciones en sus respectivos campos, pero en la mayoría de ocasiones han sido eclipsadas por sus compañeros varones. Isabella Karle, Gerty Cori, Jocelyn Bell Burnell o Agnes Pockels son algunas de las científicas ninguneadas a las cuales se les fue negado su reconocimiento y entregado a sus colaboradores hombres, a sus jefes o a sus maridos.


Por otra parte, actualmente los puestos más altos de investigación científica en las universidades son desempeñados por hombres. Según los últimos datos del Ministerio de Ciencia e Innovación, el Grado A, que corresponde al título de funcionario Catedrático de Universidad, presenta una tasa del 20% de mujeres, frente a un 80% de hombres.



Sin embargo, en el resto de las carreras de STEM, clasificadas dentro de las ciencias de la salud y las ciencias, las mujeres son mayoría. En el sistema universitario español hay una proporción superior de mujeres en comparación con los hombres, una dinámica que se refleja en las aulas, donde generalmente hay una mayor presencia femenina. Por esta razón, el contraste entre las demás carreras de STEM y las ingenierías es más acentuado.


Aunque las actuales cifras generen preocupación, todavía quedan muchas mujeres y niñas con vocación científica que pueden marcar la diferencia. A medida que las cifras de mujeres en la ingeniería bajan, empiezan a ganar popularidad iniciativas para apoyar y consolidar la aportación de las mujeres en estos campos. Es el caso del Proyecto Mujer & Ingeniería, creado en 2016 por la Real Academia de Ingeniería, mediante el que se busca impulsar las carreras de STEM entre mujeres.


Además, desde el Instituto IMDEA Materiales se ha impulsado un Plan de Igualdad de Oportunidades con el objetivo de fomentar una mayor presencia femenina en roles destacados dentro del ámbito científico. El Instituto persigue que cada vez sean más las mujeres que colaboren impartiendo seminarios y participando activamente en los Consejos.


Estas dos iniciativas se suman a una serie de esfuerzos destinados a conseguir que las mujeres tengan el mismo peso en la ciencia que los hombres. Es crucial remitir el descenso de mujeres en la ingeniería y empoderar a las que ya han alcanzado una posición destacada. Solo de esta manera las niñas conseguirán tener referentes femeninos reales que las inspiren y guíen en su desarrollo como científicas.

1 comentario


angel.vizoso
24 ene 2024

Pois hai pouquiño que dicir, pois o proxecto está moi ben executado. A nivel de relato nada, xa que está ben elaborado. Os gráficos son pertinentes e están ben executados. O único punto no que si que se aprecia certo potencial para a mellora é na infografía final, onde hai marxe para o enriquecemento. Por unha parte iso chegaría da man dos bloques centrais, nos que se poderían mudar os "bullet points" por eses símbolos que empregas para cada unha das ramas. Ademais, tamén quedaría mellor substituír ese gráfico circular por un que nos aporte datos exactos ou mesmo por algún tipo de pictograma. Ese sería fundamentalmente o espazo para as melloras porque, polo demais, hai un moi bo traballo.…

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