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Extremadura: olvido y huída

La “estampida emigratoria” en Extremadura durante los años sesenta y setenta del siglo XX.


Son escasas las familias extremeñas que tienen a todos sus miembros en la región. Muchos emigran en búsqueda de empleo, de formación o de mejores condiciones de vida. Tanto mangurrinos como belloteros aprovechan cualquier tren que salga de la comunidad y les ofrezca una oportunidad. Aunque, en este caso, llegarían antes andando.


En busca del tesoro

Extremadura es una de las grandes olvidadas. Una comunidad que busca sin cesar progreso y desarrollo social, económico y cultural y que, sin embargo, es abandonada por su pueblo para encontrar en otras tierras todas aquellas oportunidades que ella no les ofrece.


Familia emigrante extremeña en el Parque de El Retiro, Madrid (1978). Fuente: Arturo Mandly.


Según Antonio Pérez, experto en Análisis Geográfico Regional, los movimientos migratorios del pueblo extremeño ya eran notorios desde la conquista de América en el siglo XV.


Hernán Cortés, Francisco Pizarro o Núñez de Balboa son algunos de los famosos emigrantes y conquistadores extremeños que iniciaron el puente del éxodo hacia la búsqueda de riquezas y oportunidades. Más tarde, en la segunda mitad del siglo XX, continuaría la peregrinación hacia las Américas. La emigración extremeña ha sido una constante histórica, incluso en la actualidad, aunque nunca similar a la de los años sesenta y setenta del siglo XX.


Según los últimos datos recogidos del INE, la emigración (al extranjero e intercomunitaría) sigue alcanzando altas tasas, superando en 2022 a los 15.000 extremeños que abandonaron la región. Sin embargo, se ha de recalcar en que las cantidades son incomparables con finales del siglo XX. Solo en el año1964, los extremeños que huyeron de la región fueron 34.000.


Moisés Cayetano, Doctor en Geografía e Historia, nos cuenta que en la segunda mitad del siglo XX salió más del 45% de la población extremeña, llegando a tener el índice de emigración más alto de España.



Desarrollismo español

Tras la dureza de la Guerra Civil y la miseria consiguiente de la posguerra, el Gobierno de España establece a finales de los años cincuenta el Plan de Estabilización. La liberación y el equilibrio de la nueva economía, junto a la demanda de trabajadores españoles por parte de países europeos, supuso el inicio de la “estampida emigratoria”.


A. Pérez habla de que fue un momento decisivo para la emigración extremeña y el éxodo rural español experimentado desde finales de los años cincuenta. Las medidas del plan permitieron la puesta en marcha de la industrialización española y el trasvase de población del campo a la industria.


Esto supuso un desequilibrio abismal entre comunidades, absorbiendo los ahorros de las regiones más pobres, como Extremadura, e invirtiendo en el desarrollo industrial de las más ricas, como País Vasco o Cataluña.


Familias extremeñas residentes en Asturias. Finales de los setenta. Fuente: Eugenia Anselmo.


El boom de la emigración

"La barrera del idioma nunca fue un problema, yo entendía todo lo que me decían" Eugenia Anselmo

Según cuenta Eugenia Anselmo (Badajoz, 1944), una de aquellas emigrantes extremeñas, salió junto a su marido hacia Suiza y, más tarde, Francia. Pero antes estuvo sola en Barcelona y Madrid, donde conoció a su marido, Ángel Fiego, emigrante asturiano.


Francia, Alemania y Suiza fueron los destinos favoritos en el extranjero de los extremeños.


E. Anselmo en su piso de Barcelona (1964). Fuente: Eugenia Anselmo.


La salida de Eugenia hacia Occidente es una de las 80.000 emigraciones legales y cuantificadas hacia el exterior.

"Muchas salidas fueron clandestinas, cerca de un 35% de la emigración está sin cuantificar" Moisés Cayetano

En consecuencia, la cifra total de 520.000 emigraciones extremeñas legales, tanto hacia el exterior como intercomunitarias, podría alcanzar las 750.000 salidas.


Por otra parte, los contratos en el extranjero eran temporales, no superaban el año de duración. La estancia de E. Anselmo y su marido en Suiza fue corta, habla de que apenas estuvieron tres meses trabajando en un hotel. Más tarde, partieron hacia Francia, donde estuvieron algo más de un año, hasta su posterior marcha a Asturias, de donde era originario Ángel.


Boda de Eugenia Anselmo y Ángel Fiego en Badajoz (1973). Antes de marchar hacia Suiza. Fuente: E. Anselmo.


“Más de treinta años rondando, hasta que volví”, confiesa entre risas la emigrante. A Eugenia le acompañan cerca de 20 mudanzas, más de 15 destinos e innumerables puestos de trabajo. Con razón, a veces los olvida. Durante su última década de emigrante, Eugenia residió en Asturias, donde formó su familia. Aunque, tras trabajar mucho y conseguir todo lo que deseaba al salir de su región, volvió a ella.


También hablamos con Florentina Escribano y Arturo Mandly (Badajoz, 1946 y 1944) originarios de Extremadura, pero afincados en Madrid. Recién casados y sin hijos, fueron a probar suerte y allí residen desde hace más de 50 años.


A. Mandly trabajaba en Correos de Badajoz, cuando llegó a sus oídos una oportunidad para trabajar en el Canal de Isabel II. Solo debía prepararse los exámenes y tendría un puesto de administrativo en la empresa pública. “Allí la mayoría eramos extremeños y andaluces, madrileños había pocos”, asegura el emigrante.


M. Cayetano habla de que Madrid acoge cerca de 250 mil emigrantes extremeños, le sigue Cataluña con más de 120 mil, País Vasco con 80 mil y finalmente Asturias con 20 mil extremeños durante los años sesenta y setenta del siglo XX.


El retorno imposible

Actualmente, al contrario que Eugenia, Florentina y Arturo siguen en Madrid. La pareja es víctima del llamado “retorno imposible”, concepto que señala Moisés Cayetano.


El experto habla sobre la imposibilidad de retorno a causa las raíces germinadas en los territorios extranjeros. Al igual que Florentina y Arturo, muchos extremeños tienen sus vidas hechas en otros destinos. Encuentran el amor, se casan, tienen hijos, hacen amigos y desarrollan su vida. Todo ello les une al territorio y les desvincula de su tierra natal.


En los años ochenta, la preocupación de los gobiernos autonómicos por la estampida de la emigración era grave. Por ello, el Gobierno de Extremadura aprueba en 1986 la “Ley de Extremeñidad” con el objetivo de facilitar el regreso de los emigrantes a la región. Aún contando con ayudas, tanto el aumento del retorno como la disminución de la emigración son inimaginables.


F. Escribano y A. Mandly en los Jardines de la Legión, Badajoz (1970). Fuente: Arturo Mandly.


El resurgir poblacional

"La búsqueda de empleo y de mejores condiciones de vida fue y sigue siendo la causa desencadenante de la emigración” Antonio Pérez

Ambos expertos coinciden en que las condiciones de vida de los extremeños han variado mucho desde el siglo XX hasta la actualidad. Sin embargo, las causas que movieron a los antepasados son las mismas que animan a las generaciones presentes.


Extremadura aún no se ha recuperado de la emigración sufrida en el siglo pasado y, no obstante, los expertos coinciden en que este proceso continuará.


Las bajas tasas de natalidad, la población envejecida, el desierto poblacional, el abandono del sector agrario y las bajas cotas de industrialización conllevan a la permanente escasez de oportunidades y, en consiguiente, a la histórica e ininterrumpida emigración del pueblo extremeño.






1 comentario


angel.vizoso
24 ene 2024

El relato elaborado es bueno, aunque sí que es cierto que hay zonas en las que existe algo de abuso de párrafos excesivamente cortos (de dos líneas, por ejemplo) en los que no es fácil advertir la idea que se comunica. Además, ojo con esas presentaciones de nombres como el "A. Pérez" que hay por ahí. Mejor poner el nombre completo.


En lo relativo a la parte gráfica, las formas empleadas son correctas y hay un buen trabajo con los datos. Eso sí, tenemos algo de lío en dos frentes. El primero sería el formato de presentación de las unidades, que va variando entre los trabajos y entre el texto y los gráficos (algo que no nos puede pasar, pues…

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