El tabaco, legalidad y letalidad en una misma sustancia
- Marcos Rodríguez Castro
- 20 ene 2024
- 4 Min. de lectura
El consumo de tabaco es una de las principales causas de muerte en el mundo a pesar de su legalidad en cualquier parte del planeta

El tabaco es una sustancia que, junto al alcohol, siempre ha estado muy relacionado con nuestra cultura. Desde puros, cigarrillos hasta pipas. Todo esto ha estado insertado en las sociedades y ha sido muy importante en ambientes de reunión social, como podrían ser los bares o las cantinas. A España, las primeras semillas de tabaco llegaron en el año 1577, por encargo del rey Felipe II y desde ahí se ha instaurado en la sociedad.
En un primer momento, se pensó que la planta que originaba la nicotina (de la que proviene el tabaco) tenía propiedades curativas en las personas que la consumían. Con el paso del tiempo, se acabó confirmando lo que se conoce en la actualidad, el tabaco es una droga que tiene efectos muy nocivos para la salud de la gente que consume esta sustancia.
Efectos perjudiciales
El hecho de que el tabaco sea una droga legal en España (aunque realmente la venta esté limitada a mayores de edad), esta no está exenta de estos efectos perjudiciales que tiene para la salud. De hecho, el informe Neurociencia del consumo y dependencia de sustancias psicoactivas publicado por la OMS (Organización Mundial de la Salud) reveló que el tanto el tabaco como el alcohol, que son las dos únicas drogas legales en Españas, causan el 12% de los fallecimientos en el mundo.
Entre las principales consecuencias que puede tener para el organismo de las más relevantes son diferentes tipos de cáncer como pueden ser de pulmón, renal o de faringe; también puede provocar bronquitis crónica o impotencia sexual en los hombres. La realidad es que la nicotina del tabaco cuenta con una gran cantidad de substancias cancerosas que poco a poco van atacando a los órganos de nuestro cuerpo.
Un ejemplo es el pulmón, que se puede observar la diferencia en la siguiente visualización entre uno sano y el de un fumador.
Aparición de una normativa
Con las primeras muertes y aparición de casos graves enfermedades arraigadas del consumo del tabaco, el Gobierno español ha tomado cartas en el asunto y desde el año 1988, el Ministerio de Sanidad ha sacado diferentes leyes, o reales decretos, que afectan a toda actividad relacionada con el tabaco. Algunas de las principales se pueden ver en la infografía inferior.
La imposición de todas estas leyes ha ido provocando una desescalada bastante elevada en el número de fumadores diarios en España. Se calcula que desde el año 2014 hasta el año 2020, se redujo en un 11,7% el número de personas que fuman diariamente, que son datos bastante positivos.
En la actualidad, a pesar de que detectó un pequeño repunte de los fumadores en la época de la pandemia, seguramente derivado de la ansiedad por estar encerrados en sus casas y en el peor de los casos, perder algún familiar por esta enfermedad; sí que es cierto que los datos muestran una bajada progresiva entre la población española.
Este descenso no es suficiente, ya que existe un dato que puede ser verdaderamente alarmante, y es la edad media a la que se empieza a fumar. El dato registrado en España es a los 14,6 años. Estaríamos hablando de una persona que aún está en la ESO.
Además de lo alarmante que supone esto, resulta algo verdaderamente sorprendente. ¿Cómo es posible que la edad media para empezar a fumar sea 14 años cuando está prohibido la venta a menores de 18? Pues la razón a esta pregunta tiene una solución bastante sencilla y es la incompetencia de los estancos a la hora de detectar la edad de los clientes potenciales.
En este punto también tiene cierta culpa el Gobierno, ya que desde el mismo debería haber un control más riguroso de los estancos o establecimientos en los que venden tabaco e incrementando el precio de las sanciones para evitar que gente menos de edad consuma esta droga.
Alrededor de este tema se han planteado diferentes tipos de alternativas, ya que hay algunos que abogan por que se eleve la edad de 18 a 22 años para poder comprar tabaco; otros abogan por una solución más laxa, que es un poco la tendencia que se está siguiendo actualmente, la cual consistiría en ir subiendo progresivamente el precio del producto; por último, existen algunas personas más radicales, que abogan por la prohibición de fumar en la vía pública.
Esta última opción, aunque parezca algo descabellada, es una idea que se está aplicando en una potencia mundial como es Japón. Allí, no se permite fumar por las calles salvo en algunos espacios habilitados para personas fumadoras. Si que es cierto que, por ejemplo, en Japón sí que está permitido fumar en bares e incluso en algunos vagones del metro reservados para fumadores.
A modo de conclusión, la presencia del tabaco en la sociedad siempre ha tenido una presencia importante y por lo tanto su erradicación en la actualidad es muy complicada. Es un tema en el que se lleva trabajando desde hace tiempo en el Gobierno y que poco a poco se están consiguiendo ver resultados positivos. Únicamente con el transcurso de la historia y del tiempo podremos saber si finalmente se consigue una sociedad sin humos.
O relato creado é correcto, de xeito que os materiais elaborados están ben integrados nel. Iso si, faltounos un pouco de conxunción entre estes proxectos visuais da man da cor. Aínda que apostes pola sinxeleza, tócanos axustar todo para que pareza chegado do mesmo lugar e, como sinalamos, a cor ten moito que dicir nese intento. A maiores, o proxecto coas imaxes dos pulmóns debería tamén levar o seu título e mesmo subtítulo, pois hai marxe para moita explicación nel, podendo facelo máis informativo e, a maiores, un elemento de concienciación sobre esta problemática.