El alumbrado que no se ve
- Marta Tiago

- 20 ene 2024
- 6 Min. de lectura
Cada Navidad, numerosas asociaciones ofrecen servicios de primera necesidad de forma solidaria a aquellos colectivos en riesgo de exclusión social

MARTA TIAGO
Aunque para algunos los preparativos ya comienzan en agosto, como es el caso de la ciudad de Vigo, no es hasta finales de noviembre que se pueden ver los apresurados preparativos ante la llegada de una de las fiestas favoritas para muchos: la Navidad.
Las calles comienzan a llenarse de luces o de mercadillos llenos de posibles sortilegios con los que agasajar a los nuestros. Parece que el mundo y todo lo que le rodea se paraliza durante un mes. No existen ni crisis financieras ni políticas, tampoco guerras. Las sociedades acomodadas quedan cegadas ante el dorado que cubre las ciudades y los villancicos que no paran de sonar, sumergiéndose en la plácida ignorancia que rodea esta festividad. No obstante, en la sombra, se encuentra aquellos a los que la vida no da tregua y deben seguir sorteando adversidades si quieren sobrevivir.
Conscientes de esta situación, numerosas asociaciones ponen los focos sobre esta realidad paralela, llevando a cabo intensivas acciones, con el objetivo de poder facilitarle servicios necesarios como comida o cobijo, pero también dándoles la oportunidad de ser una niña o un niño del que los Reyes Magos no se olvidan.
Parpadeo en aumento
Según el informe El coste de la vida y estrategias familiares para abordarlo de la Fundación FOESSA (Fomento de Estudios Sociales y Sociología Aplicada) y la evolución del indicador AROPE (At Risk of Poverty and/or Exclusion), la pandemia provocada por el coronavirus y la guerra de Ucrania se tradujo en el aumento de la tasa de riesgo de pobreza monetaria en un 0,7%. Como consecuencia, la falta extrema de ingresos ha afectado, a inicios de 2022, a 576.000 hogares.
Según los datos ofrecidos por Eurostat se confirma que España se encuentra entre los diez países más desiguales de la Unión Europa. La mayor brecha se detecta en países de Europa del Este, como Bulgaria y Rumanía, pero también en países del sur, como Italia o España.
Como contrapunto, entre las comunidades autónomas, Galicia se sitúa en mejor posición que la media nacional. En 2022, el 23,6% de la población gallega estaba en situación de riesgo de exclusión, lo que supone casi dos puntos porcentuales menos que respecto a hace un año. A pesar de la tendencia positiva, más de 630.000 personas continúan en riesgo de pobreza o exclusión social.
Teniendo en cuenta estos datos, la fundación FOESSA alerta de que casi dos de cada diez hogares vulnerables siguen en la tesitura de acudir a la parroquia, a lo servicios sociales o a una ONG para poder cubrir sus necesidades básicas de supervivencia.
“2 de cada 10 hogares necesitan ayuda para cubrir sus necesidades básicas”
La pobreza es un problema global. No afecta solo a los países en vía de desarrollo, sino también a sectores de la población de países ricos. En Europa, existe la plataforma European Anti-Poverty Network (EAPN), que recoge entidades sociales de diferentes países europeos que trabajan para acaban con la pobreza y la exclusión social.
Volviendo a España, desde el departamento de estudios de Cáritas, se considera fundamental saber qué es lo que necesitan las familias para vivir dignamente, pero sobre todo cuánto. Bajo esta premisa, desarrollaron el Presupuesto de Referencia para unas condiciones mínimas de Vida Dignas (PRCVD). Se trata de la suma de ocho elementos considerados un gasto mínimo y necesario. Este presupuesto persigue el análisis de las condiciones de vida de la población, siendo estas adaptadas a cada tipo de hogar.
Inocentes ilusiones
En Santiago de Compostela durante esta festividad se llevan a cabo numerosas acciones. Una de las más destacadas es la recogida de juguetes liderada por la interparroquial de Cáritas que atiende a más de 400 niños y niñas. La asociación se compromete a acompañar y a acoger a personas que se encuentran en riesgo o situación de exclusión social a través del compromiso de la comunidad y la sensibilización social. A la hora de recopilar los juguetes, su director, Carlos Juiz, explica que dentro de las empresas existe la responsabilidad social corporativa: “Los niños nos tocan a todos y parece que la sensibilidad se nos vuelve más grande. Y en estas fechas más todavía”, sentencia. Este año en la interparroquial han trabajado con más de 547 familias. En total son 1.009 personas atendidas en situación de pobreza severa. “Cada vez son más, no va a menos. Y los recursos son escasos”, sentencia Juiz.
“Gran parte de quienes los entregan son adultos que quieren devolver la oportunidad que ellos tuvieron en su momento, aportando su granito de arena continuando la labor que se ejerce a través de este programa”
Alejandra y Eva son las encargadas, junto a un equipo de más de 100 voluntarios, de, tal y como ellas afirman, “asegurar y hacer”. Ambas explican que la campaña navideña tiene varias esferas: por un lado, la obtención de juguetes que posteriormente se reparten. Para ellos es necesariala comunicación previa con las distintas entidades y la publicidad de la misma para conseguir donaciones de juguetes. Por otro lado, recibir las solicitudes de las familias. Una vez llegan, el voluntariado lleva a cabo la clasificación de todos los regalos y finalmente los reparten en los días previos a los Reyes Magos. “Gran parte de quienes los entregan son adultos que quieren devolver la oportunidad que ellos tuvieron en su momento, aportando su granito de arena continuando la labor que se ejerce a través de este programa”, añade Alejandra.
A la izquierda, algunos de los juguetes en la Interparroquial de Cáritas y, a la derecha, Alejandra y Eva, coordinaras del voluntariado // Marta Tiago
La campaña está enfocada a recibir y repartir juguetes nuevos. “Nos gusta recibir regalos que estén en buenas condiciones, ¿no? Pues lo óptimo es que esté nuevo”, comenta Alejandra. Para poder colaborar, además de aportar un donativo económico y que sean ellas las encargadas de comprar los regalos, existen otras opciones. Se puede llevar el regalo personalmente a las instalaciones de la interparroquial o acudir a varios puntos colaboradores, como puede ser El Corte Inglés, la residencia A Raiola o el pabellón multiusos O Sar.
Con el mismo propósito de regalar ilusiones, pero en este caso a personas de la tercera edad, surgió el año pasado en el ayuntamiento de Tomiño una iniciativa que consiste en tener un detalle de forma voluntaria con las personas que se encuentran en las dos residencias y en el centro de día. “Nunha reunión co grupo de voluntariado, xurdiu por parte de deles levar a cabo esta idea que foi moi ben recibida por todas desde o minuto cero”, explica Elísabet Pérez, a coordinadora da OMIX municipal.
“Hai persoas que están nestes centros que se poden sentir máis soas”
Pérez explica que, desde la organización, se pidieron dos requisitos: por un lado, que los centros de personas de la tercera edad ofreciesen una pequeña descripción de las personas que iban a recibir los regalos y, por otro lado, a las personas que quisiesen realizar el regalo, que preferiblemente fuese hecho a mano.

Entre las personas que se inscribieron de forma voluntaria y los estudiantes del colegio de Educación Primaria Pedro Caselles, se recaudaron un total de 200 regalos. Por lo que, tanto las personas usuarias como el personal de la residencia tienen un regalo personalizado. “Para nós é unha satisfacción que a mocidade voluntaria propoña este tipo de iniciativas tan necesarias”, admite Pérez.
Fogones encendidos
El aire gélido de las mañanas de diciembre no supone un obstáculo para el equipo de la Cociña Económica de Ferrol. El calor de las instalaciones y la determinación de cada una de las profesionales a la hora de realizar su trabajo contrarrestan las bajas temperaturas. El número 29 de la Calle Rubalcava, en pleno corazón de Ferrol, se transforma en un refugio durante los meses más crudos del invierno para todas aquellas personas que se encuentran en una situación de vulnerabilidad y que recurren a esta asociación benéfica para poder acceder a una dieta equilibrada por un módico precio. El edificio, joya modernista obra del célebre arquitecto Rodolfo Ucha, es uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad naval, reconocido por acoger una asociación tan importante como la Cociña Económica.
Durante estas fechas señaladas, ofrecen el mismo servicio que el resto del año: comidas a diario y cenas de domingo a viernes. Para llevar a cabo su labor cuentan con personal remunerado, un total de seis personas, que son las encargadas de las áreas administrativo-social. Entre el personal de cocina y voluntariado suman un total de 40 empleadas. Además del esfuerzo humano, también cuentan con un aporte económico por parte de subvenciones municipales, de la Diputación de A Coruña y la Xunta de Galicia, entre otros.
Un día en la Cociña Económica de Ferrol // Marta Tiago
Al igual que Cáritas, desde Cociña Económica de Ferrol notan un ligero aumento en el número de personas usuarias con respecto a los años anteriores. “La media de raciones diaria en el mes de noviembre fue de 188”, confirman desde la asociación. No obstante, apuntan que “si comparamos con las Navidades de 2021, se redujeron los usuarios en ese mes”.
Bajo el propósito de mejorar, consideran que deben adaptar de forma constante los recursos a la situación social que se vive, para poder abordar de forma continuada la demanda y forjar una constante coordinación con toda la red social de la zona, tanto entidades que trabajen con personas en riesgo de exclusión social, como los servicios municipales. “Nosotros dependemos de las circunstancias del entorno, del movimiento de los albergues, de las prestaciones públicas, etc.”, confirman.
























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