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Serra da Groba: En pie contra la privatización del viento

En los últimos años, los “bosques eólicos” se han convertido en el nuevo paisaje que, cada vez con más frecuencia, se implanta en el medio rural gallego. Las consecuencias de estos se advierten a través de la destrucción de los espacios naturales de los montes gallegos que, debido a la pronunciada industrialización eólica, han sido invadidos por la instalación de enormes aerogeneradores. Ante este contexto, diversas asociaciones sociales se han levantado para defender las paisajes gallegas, siendo una de ellas la Serra da Groba, amenazada desde hace años por la invasión eólica en la comunidad.

Foto: El País


Actualmente, Galicia es una de las principales productoras de electricidad renovable, viendo ampliada su instalación eólica durante las últimas décadas. Según los últimos datos de Observatorio Eólico de Galicia (OEGA), dependiente de la Universidad de Vigo, el territorio gallego cuenta con una elevada cantidad de aerogeneradores, superando los 4.000 instalados y distribuidos en más de 180 parques colocados en 106 ayuntamientos. La implantación de parques eólicos a lo largo de la geografía gallega ha crecido exponencialmente desde las primeras décadas del siglo XXI, desarrollándose decenas de nuevos proyectos que tienen como objetivo la construcción de este tipo de fuente energética.

El alto número de molinos de vientos instalados en Galicia ha comenzado a despertar un enorme malestar social en su contra. El aumento de parques eólicos ha provocado que muchos de ellos afecten a zonas protegidas por su riqueza natural, biológica, paisajística o patrimonial. Es por ello que, a lo largo de los últimos años, se han sucedido de manera constante los actos de protesta convocados por aquellas asociaciones que rezan por el medio ambiente y la transmisión de una conciencia ecológica. Una de ellas es la Plataforma SOS Groba, que se ha consolidado, desde hace más de una década, como el frente directo contra la construcción de los proyectos eólicos en las comarcas del Val Miñor y el Baixo Miño (Pontevedra).


Un espacio natural amenazado por el “boom eólico”


El “boom eólico” vivido en las últimas decádas ha llegado hasta la Serra da Groba, un espacio natural que comprende los términos municipales de Tomiño, O Rosal, A Guarda, Oia, Baiona y Gondomar. Se trata de un lugar destacado por su valor patrimonial y ambiental, siendo un hábitat de interés medioambiental debido a sus favorables condiciones naturales, que la convierten en un sitio para la residencia de diversas especies de fauna y flora.


La Serra da Groba es, desde el año 2006, uno de los lugares escogidos por las empresas eólicas para llevar a cabo la instalación de diversos aerogeneradores. Su tramitación comenzó hace casi dos décadas cuando la empresa denominada Eurovento S.L pretendía instalar un total de veintiún molinos de viento a lo largo de toda esa zona. Ante esta situación, diversas asociaciones y vecinos de la zona afectados no han dejado de salir a la calle para conseguir paralizar por completo la instalación de estos grandes aerogeneradores en los montes de la zona.


Cartel contra la instalación eólica colocado en la carretera comarcal Tui-A Guarda (Baixo Miño)


Una de las asociaciones comprometidas con la lucha por conservar este espacio natural es la plataforma SOS Groba, que lleva más de quince años luchando por conseguir el veto total a este proyecto eólico. Arsenio Méndez es uno de los portavoces de la asociación que, desde el 2012, continua con su labor por conseguir que las “megaempresas energéticas” no instalen sus molinos eólicos en esta zona natural de las Rías Baixas. “Estamos hablando de la instalación de un macroparque, ya no solo de un parque eólico, que afectaría a muchos municipios y a una gran parte de nuestros montes”, indica Méndez.


En un primer momento, el proyecto eólico para llevar a cabo en la Serra da Groba contemplaba la instalación de un total de cinco parques eólicos, siendo estos el Albariño I, pensado con seis aerogeneradores; O Merendón, con cinco; y Torona, Torroña I y Rosal, que darían lugar a un total de diez aerogeneradores. No obstante, a lo largo de estos diecisiete años, el proyecto ha sufrido numerosas modificaciones. Como recuerda Arsenio Méndez, “al principio eran veintiún molinos, pero, después de varias modificaciones, se decidió la instalación algunos menos”.


Desde la emisión de su posible instalación, el proyecto eólico, promovido por la empresa Ceólica Hispania S.L. – perteneciente a Acciona Coorporación S.A – ha sido sometido a diversos cambios. Para iniciar la instalación de un parque eólico, este debe obtener una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) totalmente favorable. Este será el paso previo a la autorización administrativa y de construcción que dará comienzo a la instalación de este tipo de proyectos. En este sentido, el proyecto ha recibido varias declaraciones en contra que han paralizado parte de sus construcciones.


El pasado mes de noviembre, la Xunta de Galicia paralizó la instalación de dos de los parques eólicos situados en la Serra da Groba, siendo estos el Albariño I y el Merendón. Ambos proyectos recibieron una Declaración de Impacto Ambiental (DIA) desfavorable, provocando así que estos se archivaran debido a su fuerte impacto ambiental sobre el interés paisajístico de la zona, además de numerosos efectos negativos sobre ejemplares de la fauna y la flora que se encuentran incluidos en el Catálogo de Especies Amenazadas de Galicia. No obstante, el proyecto sigue con la tramitación de diez aerogeneradores divididos en tres conjuntos eólicos: Torona, Torroña I y Rosal. Desde la plataforma consideran que no podrán ser aceptados porque “las características del terreno de los primeros son similares a los que ya han sido denegados”.


Ahora, los habitantes de las zonas incluidas dentro del espacio natural de la Serra da Groba deberán esperar a la resolución de los parques eólicos en tramitación. Desde SOS Groba y los ayuntamientos afectados reclaman una evaluación adecuada de los efectos de este proyecto eólico, dando paso a aquellos que garanticen, en palabras de Arsenio Méndez, “la conservación del patrimonio natural e histórico”.

1 comentario


Moi ben no relativo ao relato e moi ben no rol da visualización e a infografía dentro deste. Hai un bo traballo coa cor e as formas gráficas son pertinentes. A infografía está perfecta e non hai nada que dicir dela. O gráfico de Flourish si que é certo que queda un pouco sinxelo de máis, pero non por iso é incorrecto. No mapa habería certa marxe para ampliar o contido da tarxeta con, por exemplo, os MW proxectados, a cantidade de aeroxeradores previstos, etc. Ben traballado!

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