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La mujer y el deporte: historia de una lucha incansable

Lydia Valentín, Mireia Belmonte, Carolina Marín, Ona Carbonell, Alexia Putellas, Ana Peleteiro, Sandra Sánchez, Belén Toimil, Gisela Pulido… Todos sus nombres suenan con fuerza en la actualidad y todos sus éxitos deberían ser motivo de celebración para toda la sociedad. Independientemente del equipo del que seas seguidor o cual sea tu deporte favorito, son mujeres siendo recompensadas tras años de dedicación, esfuerzo y lucha por salir de la sombra.


Ilustración representativa de la mujer y el deporte. Jaqueline Bautista.


El deporte moderno fue utilizado, en un principio, como un medio de educar a los jóvenes y reforzarles los valores masculinos. Particularidades como la potencia, la fuerza o la velocidad han sido definidas como características fisiológicas masculinas desde un inicio. El prototipo femenino impedía reconocer en la mujer cualquier elemento que pudiera aproximarla a un hombre. En consecuencia, mujeres y hombres fueron definidos por oposición, tanto en el terreno físico como en el social. Los valores que el deporte debía transmitir a sus practicantes estaban fuertemente implicados en la función que según la sociedad correspondía a los varones: seguridad, capacidad de decisión y liderazgo, entre otras.


La del deporte femenino es, sin duda, la narración de una batalla incansable. A lo largo de la historia, las mujeres han tenido que abrirse paso en contra de los prejuicios y las trabas que les ponía una sociedad que consideraba que ellas no podían, o no debían, hacer deporte. Como consecuencia, el género femenino entró tarde en la escena deportiva: el deporte fue durante muchos años un espacio donde la mujer estaba totalmente vetada a competir y únicamente podía asistir de espectadora y, en muchos casos, solo si se encontraba soltera.



Los inicios de la mujer en los JJ.OO


Pierre de Coubert, creador de los Juegos Olímpicos modernos, se opuso desde un inicio a la participación femenina en las olimpiadas. “Los Juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, con el aplauso de las mujeres como recompensa”, decía.


En el año 1900, en los Juegos Olímpicos de París, se le dio a la mujer la oportunidad de participar, siendo su contribución meramente testimonial. Sin embargo, no fue hasta 1928 en Ámsterdam cuando las mujeres participaron de forma oficial, sumando alrededor de 300 deportistas, casi un 10% del total, según datos publicados por el COI (Committee Olympic International). En ese año, su presencia no se limitó solo al golf y al tenis. Pudieron competir también en esgrima, gimnasia, natación, saltos y atletismo. En el deporte olímpico por excelencia, el atletismo, su participación estuvo limitada a solo cinco modalidades: 100 metros, relevos 4x100, salto de altura, lanzamiento de disco y 800 metros. Esta última fue considerada de extrema dureza por lo que el Comité Olímpico Internacional prohibió su participación bajo el argumento de que “eran físicamente más débiles”. La prohibición estuvo vigente durante 32 años y no fue hasta los Juegos Olímpicos de Roma en 1960 cuando pudieron volver a correr esa prueba.


“Los Juegos son la solemne y periódica exaltación del deporte masculino, con el aplauso de las mujeres como recompensa” - Pierre de Coubert

La lucha incasable de las mujeres ha sido fundamental para que hoy en día podamos hablar de deporte femenino. Cada una de las figuras que han contribuido a la evolución son piezas clave en un proceso que aún no ha encontrado final. Es por ello que, todas ellas, son reconocidas como "Mujeres Históricas".





La evolución de la visibilidad femenina en los JJ.OO


La visibilidad de la mujer en el deporte iba en aumento pero aún no se había conseguido lo esperado. Por esta razón, Alice Meillat, decidió fundar la Federación de Sociedades Femeninas de Francia y la Federación Internacional Deportiva Femenina. Ademas, fue la impulsora de unos Juegos Mundiales femeninos en Praga y Londres, en 1930 y 1934, respectivamente.


Desde ese momento, la presencia y la repercusión de la mujer en los JJ.OO ha ido incrementándose. En el año 1976, en los Juegos Olímpicos de Montreal, fue la primera vez que las mujeres llegaron a alcanzar el 20% del total de participantes, con una cifra concreta de 1.260, según el informe de evolución de mujeres participantes en los JJOO publicado por el COI. Ese año lo hicieron en 11 deportes diferentes y con un total de 198 competiciones.


A los Juegos Olímpicos de Londres 2012 se le llegaron a denominar “Juegos de las Mujeres” debido al alto porcentaje de participación femenina, un 44%, de acuerdo con los datos publicados por el COI. Fue la primera vez que participaron en todas las categorías. En relación a los deportistas españoles, según la Memoria de Estadísticas Olímpicas del CSD(Consejo Superior de Deportes), participaron un total de 135 mujeres españolas y 181 hombres.


Sin embargo, no ha sido hasta Tokyo 2020 cuando hemos podido hablar de un acercamiento “casi” completo a la paridad de género en los JJOO. En consonancia a lo publicado en los informes del COI, el número de mujeres participantes en ese año fue de 5.457, lo que supone un 48.7% del total, la cifra más alta hasta la fecha. En relación a los deportistas españoles, según la Memoria de Estadísticas Olímpicas del CSD, participaron un total de 137 mujeres y 191 hombres.



El COI se ha comprometido a que los próximos juegos, los de París 2024, se alcance el 50% de atletas de cada género. Será en la misma ciudad en la que las mujeres jugaron por primera vez, pero 124 años después.



El deporte femenino español, muy lejos de lograr la igualdad


De acuerdo con la Estadística de Deporte Federado, elaborada por el CSD (Consejo Superior de Deportes), con la colaboración de la División de Estadística y Estudios del departamento ministerial, en el año 2021 el número total de licencias federadas deportivas en España fue de 3.628,2 mil, cifra que supone un descenso interanual del 5,1%. Al desglosar el resultado, hay notables diferencias. Concretamente, el 75,4% de las licencias federadas corresponden a hombres y el 24,6% a mujeres.



A mayores del evidente desequilibro entre hombres y mujeres licenciados en España, otro de los grandes problemas lo representa la presencia de mujeres en los cargos de responsabilidad y gestión deportiva, la cual es muy deficiente. De los 117 miembros de la Asamblea del COE, según datos de la Radiografía del Deporte Femenino en España, un estudio realizado por el observatorio del Deporte Femenino de la Universidad Francisco de Vitoria y el Women's Sports Institute, solo 13 son mujeres, lo que pone de manifiesto la evidente desigualdad.

Tres deportistas federadas españolas: Andrea Fuentes, Ana Peleteiro y Mireia Belmonte. Getty Images.

1 comentario


Está todo muy muy bien trabajado. Fíjate que está tan bien que lo único que puedo comentar es que seguramente nos sobre el subrayado en el popup del primero de los gráficos de Flourish. Fuera de eso está todo excelente. ¡Un gusto leerlo!

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