La moda sostenible en Santiago de Compostela
- Uxi 1
- 14 ene 2023
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El mercado de la moda mundial está dominado por el conocido como fast fashion o moda rápida. Este concepto hace referencia a un modelo de producción que se sostiene sobre la fabricación de cantidades ingentes de productos de baja calidad. En un año, se introducen en los escaparates de las tiendas cerca de cincuenta colecciones de ropa, una cuantía muy superior a las antiguas campañas de primavera/verano y otoño/invierno.

El informe “Textiles y medio ambiente: el papel del diseño en la economía circular europea” de la Agencia Europea de Medio Ambiente anunciaba que en 2020 cada europeo compró una media de 15 kilos de productos textiles, gastando 490 euros. En el mismo año, en la Unión Europea se tiraron 5,8 millones de toneladas de ropa y calzado, 11,3 kilos por persona.
Este patrón de comportamiento coloca al sector textil en el cuarto lugar en cuanto al impacto negativo sobre el medio ambiente y el cambio climático. La industria produce una huella nociva en el agua y suelo, además del uso de recursos y emisiones de gases de efecto invernadero. En España, los residuos creados tan solo en la producción de los artículos rozan las cien mil toneladas en el último año, según los datos del INE, un valor que se lleva manteniendo durante la última década:
Además, a lo largo del ciclo de producción de un producto textil se emiten toneladas de gases de efecto invernadero a la atmosfera. Desde la extracción de las materias primas, pasando por la hilatura, el tisaje, la tintura o el patronaje se producen más de trece tipos distintos de gases perjudiciales para el medio ambiente. En el último año se han vertido a la atmosfera, solo en España, casi quinientas miles de toneladas de dióxido de carbono:
Con todo, el impacto perjudicial del fast fashion no solo es apreciable desde el ámbito medio ambiental, si no que para que los artículos puedan estar disponibles a tales precios, las condiciones bajo las que trabajan los obreros asociados a la industria son abusivas. Las grandes marcas de ropa elaboran sus productos en los países en vías de desarrollo, que cuentan con leyes de protección laboral deficientes y con un menor control de su cumplimiento.
El documental “The True Cost”, estrenado en 2015 y dirigido por Andrew Morgan, brinda una mirada integral de la parte oculta que hay detrás de la ropa que compramos. Se revelan realidades alarmantes de las circunstancias que rodean a las 40 millones de personas que trabajan en la industria de la moda. De estos trabajadores, el 85% son mujeres, muchas de ellas menores de edad, con salarios que rondan dos dólares al día y bajo condiciones de trabajo inhumanas.
La moda sostenible
Frente al modelo imperante del fast fashion, en los últimos años se han popularizado varias iniciativas por la moda sostenible. Se trata de la apuesta por un cambio en el sector, avanzando hacia un sistema basado en una economía circular. Fabricando ropa teniendo como prioridades la disminución de los impactos ambientales en toda la cadena de producción, utilizando materiales más ecológicos o con menor impacto. Prestando atención a cada una de las fases de los ciclos de vida de una prenda, que aunque sea una simple camiseta de algodón, tiene más efectos nocivos de los que pensamos.
Además de respetar un comercio socialmente más justo, ofreciendo a los trabajadores unas condiciones económicas y laborales dignas. La mayoría de las marcas que utilizan este modelo implementan sus sistemas de producción en países europeos en los que la legislación laboral es respetuosa con los derechos humanos. Además, con este sistema, se reducen en gran medida los costes medioambientales que produce el transporte.
Fábrikka Fan
Las colecciones de la marca Xiro se confeccionan casi en su totalidad en un taller situado en una zona rural próxima a Santiago de Compostela. En el establecimiento los trabajadores realizan el corte, la confección, el planchado y el patronaje de los productos. Todos los materiales necesarios para la elaboración provienen del continente europeo, donde se ofrecen mayores garantías respecto a las condiciones de trabajo, estado de las fábricas y seguridad.
Todos los tejidos por los que está compuesta cada prenda son cuidadosamente seleccionados buscando la simbiosis perfecta entre durabilidad y sostenibilidad. Además, “todos los tejidos empleados por Xiro contienen la certificación de sostenibilidad GOTS”, aseguran desde Fábrikka Fan.
¿Qué es el Global Organic Textile Standard (GOTS)?
El GOTS -Global Organic Textile Standard- es un sello de calidad con reconocimiento a nivel mundial que se aplica en los productos textiles. Para obtenerlo se deben cumplir varios requisitos: las fibras orgánicas deben ser cultivadas sin el uso de pesticidas sintéticos, herbicidas, insecticidas ni organismos genéticamente modificados, además durante todo el proceso de fabricación se debe garantizar el buen uso y tratamiento del agua. También tiene en cuenta el aspecto social. Los trabajadores de toda la cadena deben contar con un horario de trabajo y remuneración adecuados.

"Todos los vaqueros de Xiro son Raw denim, es decir, denim crudo. Esto significa que el pantalón no ha pasado por ningún proceso para romperlo, desgastarlo o cambiar su forma después de estar acabado, como hacen muchas marcas para darles otros tonos o ponerles efectos”, explica una de las trabajadoras del establecimiento.
Por otro lado, “todos los elementos externos al tejido del pantalón como son los botones, las cremalleras o las gomas también siguen con la línea sostenible de la marca”, añade. Otros agregados, como son las etiquetas también son completamente biodegradables. Además, ningún material utilizado es de origen animal, por lo que la ropa es totalmente vegana.
Voikukka
“Todas las marcas con las que trabajo tienen el sello GOTS en sus tejidos, y eso para mí es muy importante a la hora de seleccionar las prendas. Que cumplan unos criterios de sostenibilidad y comercio justo.”, cuenta la gerente de Voikukka. “Dos de las marcas más grandes con las que trabajo son Thinking mu o Tiralahilacha que, aunque tienen sus producciones fuera de Europa, garantizan la dignidad de sus trabajadores”, añade.
Moda de segunda mano
Aunque en su origen de confección estas prendas en su mayoría no siguieron los criterios de la moda sostenible, el propósito de la moda de segunda mano comparte algunos de sus valores, contribuyendo a un modelo de consumo textil más sostenible.

Naftalina
“Los artículos de la tienda provienen de empresas mayoristas, y algunos de pequeños mercadillos, muchos del país vasco, ya que soy de allí”, explica la gerente del establecimiento, Lourdes García. Una amplia colección compuesta por “pequeños tesoros” olvidados para sus antiguos propietarios y que pueden ser perfectamente reutilizadas por sus nuevos dueños.
Flamingos Vintage Kilo
Venden piezas únicas que se pueden comprar al kilo, es decir, los productos no tienen un precio fijado si no que, en función de su peso, tendrán un precio u otro. Dentro del catálogo se registran tres niveles de precios: 13€/kg, 24€/kg o 39 €/kg.

Kaméleon Vintage
Todo empezó en un viaje a Italia hace ya años donde encontró la inspiración para Kaméleon Vintage. “Los mercadillos estaban llenos de ropa muy guay y baratísima a la que se le podía sacar mucha rentabilidad”, explica Felipe Ces, dueño del negocio.

Todas estas prendas, tanto las de moda sostenible como de segunda mano, tienen precios más elevados que a lo que nos ha acostumbrado el fast fashion, pero es importante recordar que el dinero que nos ahorramos en una prenda lo paga el medioambiente y muchas personas en la otra parte del mundo.
Moi ben traballada a construción do relato e moi ben integrados os elementos de visualización de datos. Dentro destes consegues unha liña de estilo perfecta grazas ao uso da cor. O traballo cos datos é bo e o contido do mapa excelente. O único (e pequeno) punto para a mellora estaría no primeiro gráfico de Flourish. Neste elemento sería convinte facer que constasen os datos para cada un dos momentos, ben no popup ou ben a modo de etiqueta. Ademais, estaría ben facer que figurasen tamén as etiquetas dese gráfico interno da ventá emerxente, pois así temos claras as unidades.
Moi ben traballado! Noraboa!