La distribución audiovisual: un problema estructural
- Lydia Fernández

- 19 ene 2023
- 4 Min. de lectura
A pesar de que España es el tercer país de Europa que más películas crea, la endeble estructura empresarial del sector, el poco reconocimiento del cine propio y la penetración de las producciones americanas dejan un escenario desolador para la industria estatal

Varias cintas de vídeo I Pexels
Según la RAE, la difusión es el acto de “propagar o divulgar conocimientos, noticias, actitudes, costumbres, modas, …”, entre cuyos puntos suspensivos podemos encontrar las producciones audiovisuales. En la industria cinematográfica las distribuidoras son las que se llevan un buen porcentaje de beneficios aludiendo a que, sin ellos, la película nunca llegaría a su destinatario. Esta es una afirmación que parece tener bastante sentido y, por ello, debería reforzarse esta parte de la cadena de valor. Sin embargo, no es todo tan sencillo, y es que, en Europa, la distribución es el talón de Aquiles de la industria.
¿Por qué es su punto débil? Pues bien, basta con mirar las cifras. Aunque no lo parezca, en Europa se encuentran la mitad de los 10 países que más producciones cinematográficas crearon entre 2016-2020: Italia, Francia, España, Alemania y Reino Unido. Pero pasan desaparecidos ya que, si lo comparamos con ranking de beneficios, solo encontramos están Francia, Reino Unido y Alemania. Es evidente que existe una disparidad, y su razón de ser son los problemas de distribución.
POCA DIVERSIFICACIÓN
Para rastrear esta situación tenemos que remontarnos a la naturaleza y los tipos de empresas que tenemos en Europa y España, ya que aquí nos encontramos con el mismo problema, incluso más agravado. Entonces, cabe mencionar que en el antiguo continente la mayor parte de las empresas son las conocidas como PYMES: pequeñas y medianas empresas.
El sector cinematográfico no es la excepción, ya que según el Anuario de cine de 2021 del ICAA en 2021 en España solo hubo tres empresas que produjeran más de cinco películas al año, Atresmedia, Telecinco Cinema y Bowfinger, de las cuales curiosamente dos pertenecen a grandes cadenas mediáticas. En el caso de la distribución, el 52,5% de las compañías en 2021 solo trabajaron con una película al año, mientras que las que manejaron más de diez fueron el 15,8%.
Es decir, la mayoría de las empresas españolas tienen una nula diversificación de sus actividades, por lo que un fracaso en el único filme que distribuyen supone la consecutiva ruina de la empresa. Como indica el ya mencionado Anuario de cine de 2021, en el sector existen dos realidades: por un lado, las filiales de las majors americanas (que se encuentran dentro de ese grupo casi inamovible que distribuyen más de diez filmes al año) y, por otro, “las pequeñas empresas de ámbito nacional o local”. El documento explica que es este segundo grupo el que tiene dificultades para incorporarse a un mercado competitivo, pero que es cierto que “cuando apuestan por comercializar películas de calidad, obtienen un elevado éxito de público”. A pesar de todo, continúa siendo un sector frágil con una gran dependencia de las televisiones.
PENETRACIÓN MERCADO EXTRANJERO
El siguiente flanco que tiene abierto el sector de la distribución es la penetración del mercado extranjero, especialmente norteamericano, en la sociedad. A pesar de que en España se lleven a cabo un enorme número de producciones audiovisuales, en 2021 fueron 273 largometrajes (120 de no ficción, 136 documentales, 5 de animación y 12 experimentales), las producciones de fuera de nuestras fronteras acumularon el 83,9% de los espectadores, es decir, 35 millones de personas, según CULTURABase. Dentro de las Comunidades Autónomas, las que menos cine nacional ven son Ceuta y Melilla y Canarias, ambas por debajo del 10% de los espectadores totales.
En el caso de Galicia, las películas foráneas acumularon el 82,7% de la audiencia. Esto se traduce en que del total de 1,8 millones de personas que acudieron a salas, solo cerca de 300 mil fueron a ver filmes nacionales. Esto evidencia que existe una clara prevalencia social del cine internacional frente al propio.
Sin embargo, aunque los datos sean estremecedores para la industria española, y deberían serlo también para la población, el cine nacional es el segundo más visto en el país. Según el desglose hecho por el Ministerio de Cultura, el territorio con mayor presencia es el estadounidense representando el 30,9% del total en 2021, seguido del estatal (26,2%), la europea exceptuando España (22, 7%) y otros países (20,2%).
TIPO DE FILMES
Dicho todo esto cabe cruzar las dos situaciones explicadas a lo largo del reportaje para llegar a una conclusión. Pero antes, vamos a añadir un último ingrediente: las distribuidoras según la nacionalidad de las películas con las que operan.
Cabe decir que las distribuidoras bajo la categoría de “otras combinaciones” ha tenido un crecimiento sin fisuras desde el 2017, aunque ya venía apuntando a maneras desde el 2012. Esto se debe a la creciente importancia que tienen en la industria productos asiáticos y latinoamericanos. Por otro lado, se ve que los productos comunitarios tienen poco interés.
De hecho, si analizamos las distribuidoras que han obtenido más de 100.000 euros de recaudación, que son las que contabiliza el ICAA en su anuario, solo hay 40 de las 310 que hubo en 2021. Asimismo, las que más recaudación obtuvieron y filmes distribuyeron fueron las majors:
Dicho esto, y obviando la gran presencia estadounidense en parte causada por las majors, podemos concluir que muchas de las pequeñas empresas distribuyen cine español. Esto genera el problema de que, si la gran mayoría distribuyen cine nacional y a la vez una única película, así como que la audiencia se inclina mucho más por los filmes extranjeros, obtenemos el resultado ya mencionado de, no solo un sector, sino una industria nacional frágil y endeble.

Sala de cine viendo la película Soul I Pexels
Como apunta el ICAA es necesaria una “renovación y evolución de su funcionamiento” tras la incorporación de nuevos soportes como las plataformas digitales, lo que en muchos casos han acortado las ventanas de exhibición, sobre todo de los cines, y ha eliminado la exclusividad de las mismas.
Con todo, la distribución audiovisual mejora año tras año, y se espera que tras la pandemia el sector audiovisual vuelva a recuperar el empuje que se venia registrando en 2019. Con todo, el sector de la distribución es estratégico para la comercialización de los filmes en salas de distribución ya que la presencia en estas es determinante en la evolución de la película en la totalidad del circuito comercial.
En el segundo gráfico, el de Datawrapper, no queda del todo claro cuáles serían las unidades empleadas. ¿El 0,1 de A Coruña son miles, son espectadores, son millones? Esa es la duda que tendríamos que resolver.
El resto de elementos están bien ejecutados y funcionan correctamente. Además, el relato creado está muy bien escrito y hay una buena integración de los elementos visuales dentro de la narración elaborada. ¡Bien trabajado!