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España: un país sin niños y sin expectativas de recuperación

La sociedad española se encuentra inmersa en una tasa de baja fecundidad, provocada por múltiples factores económicos, culturales, sociales e institucionales. El promedio de hijos por mujer ha pasado de 2,8 en 1975 a 1,2 en 2021

La baja fecundidad es uno de los fenómenos globales que se hace hueco entre las sociedades modernas. Podemos decir firmemente que no hay ningún país europeo que supere la cifra de fertilidad de reemplazo. Esto se refiere a la fecundidad mínima necesaria para que una población cerrada se mantenga en el tiempo sin disminuir su volumen, suele cifrarse normalmente en 2,1 hijos por mujer como promedio.

Incluso, ya podemos decir que hay países que mantienen una fecundidad muy baja o ultrabaja como es el caso paradigmático de España. Ni Francia, el estado miembro con la tasa de fecundidad más alta de la UE en 2019, logra pasar el umbral de la fertilidad de reemplazo, con 1,86 nacidos vivos por mujer.


Este fenómeno de baja fecundidad en España nace de otros contextos que retrasan la edad de la emancipación y de la independencia doméstica de los jóvenes. Esto anterior, junto a otras causas, fomenta que en los últimos cuarenta años la edad media de la maternidad haya subido más de cuatro años. Se trata de una curva en aumento que empieza desde 1975, donde la edad media para tener hijos era de 28,85 años, hasta 2021, con un aumento considerable (32,61 años).

Según la Encuesta de Fecundidad (2018) del INE, las mujeres que han retrasado más su maternidad son las que comprenden los 40 a 44 años (51,7%) y las de 35 a 39 años (46,9%). Hay que destacar que las madres que han tenido su primer hijo a estas edades han ‘perdido’ la mitad de sus vidas fértiles, lo que potencia que necesiten la ayuda de alguna de las técnicas de reproducción asistida.

Dentro de las técnicas de reproducción asistida (TRA) podemos encontrar los dos métodos más extendidos; la inseminación artificial (IA) y la fecundación in vitro (FIV). En cuanto a la primera consiste en la inserción de una muestra de semen, que previamente se ha preparado en el laboratorio, en el interior del útero de la mujer, aumentando las posibilidades de quedarse embarazada.


La IA se desarrolla en varias fases, empezando por estimular la ovulación (estimulación monofolicular), ya que esto permite que justo coincida el momento de la ovulación con el de la inseminación. Para esto es necesario empezar a tomar en los primeros días del ciclo menstrual unas hormonas llamadas gonadotropinas. Al cabo de una semana de tratamiento se realiza una ecografía para determinar si la estimulación va a ser suficiente. Los posteriores controles se hacen cada 24-48 horas. Cuando un folículo alcanza 16 mm, se esperan 36 horas y acto después se lleva a cabo la inducción de la ovulación mediante una jeringuilla que porta una cánula.


Por otra parte, la FIV se trata de otra técnica de reproducción asistida que se emplea cuando otros métodos reproductivos no han tenido éxito. Se trata de un proceso en el que la fecundación se efectúa fuera del cuerpo de la madre. Es decir, se extraen los ovocitos de la mujer (mediante punción folicular) y se inseminan de modo artificial.

Los primeros pasos de este procedimiento son similares a los de la IA, es decir, hay que llevar un seguimiento rutinario mediante ecografía para saber cuándo extraer los ovocitos y la mujer se debe someter a un tratamiento hormonal mediante gonadotropinas. Cuando el ginecólogo considera que los folículos ya tienen el tamaño adecuado, se lleva a cabo la inseminación del óvulo con espermatozoides.



En muchos países, la legislación no permite que se realicen todas las TRA, pero en España está permitido porque cuenta con la Ley 14/2006. Como se ve en el siguiente gráfico la FIV y la IA ocupan un gran puesto en las técnicas de reproducción asistida en España. Además, cabe destacar que las mujeres que más utilizan estas técnicas son las que sobrepasan los 40 años. Sin duda alguna, la edad de la mujer es un factor determinante dentro de las causas de esterilidad. Retrasar la maternidad incita un envejecimiento ovárico que reduce el número de óvulos y su calidad.


LA HISTORIA DE LORENA


Actualmente, son cada vez más las mujeres que deciden formar familias a partir de técnicas de reproducción asistida. Este es el caso de la historia de Lorena Villanueva, enfermera de 42 años y madre de Abril de 8 meses. Ella tomó la decisión de ser madre soltera a través de técnicas de reproducción asistida, ya que no tenía pareja, ella misma afirma que “no tuvo otra opción”. Lorena intentó quedarse embarazada durante tres años y utilizó dos técnicas, la primera fue la inseminación artificial, pero tras varios intentos nulos, probó la FIV, que finalmente fue la decisión más acertada.

Lorena jugando con su hija Abril justo antes de irse a trabajar al hospital de O Salnés

“Fui al público con 38 años y probé varias veces el mismo tratamiento hasta los 40 años. A partir de ahí, ya no pude optar por la opción pública, ya que ponen el límite a mujeres con 40 años o más. Por lo que después fui al centro privado IVI, donde solicité ya una fecundación in vitro y ahí sí me quedé embarazada”


En definitiva, las técnicas de reproducción asistida llegaron para quedarse. Son una buena opción para las mujeres solteras, las parejas homosexuales o las que tienen dificultades para concebir. Es decir, vivimos inmersos en una realidad en la que las mujeres retrasan cada vez más su maternidad, por lo que estas técnicas se erigen como ayudas fundamentales para tener hijos y quizás, a largo plazo, también resulten la solución para aumentar la baja tasa de fecundidad existente en España.


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1 comentario


Está moi moi ben traballado en todos os sentidos. O relato é excelente e a función e presentación das formas gráficas, tamén. Tocaría ver que é o que nos pasa no gráfico de xerarquía, pois hai algo de lío coas porcentaxes. Fóra dese pequeno detalle está todo excelente. Moi ben traballado!

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